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Fecha
Opinión
02 Jul 2021

La industria cultural: sector económico estratégico y marca país

Posiblemente la cultura ha sido y es uno de los signos identitarios de nuestro país. El talento y la creatividad de los españoles es referente mundial en muchos de los ámbitos que la integran.

Madrid España
Enrique Cerezo. Presidente de EGEDA y Presidente de la Comisión de Cultura y Deporte de la CEOE.

Enrique Cerezo

Presidente de la Comisión de Cultura y Deporte de la CEOE. Presidente de EGEDA

Hablar de Cervantes, de Camilo José Cela, de Picasso, de Miró, de Dalí, de Paco de Lucía, de Berlanga, de Plácido Domingo o de Pedro Almodóvar es hablar de España y es hablar de cultura en mayúsculas dentro y fuera de nuestras fronteras. A estos nombres podrían sumarse muchos más. Me he permitido hacer una pequeñísima selección de nuestros grandes valores culturales universales.

¿Contribuye la cultura a crear marca país? Sin duda. Tanto desde el punto de vista de refuerzo de la imagen de España como desde el punto de vista económico vinculado a otros sectores como el turismo o deportes.

Las industrias culturales han alcanzado en los últimos años un reconocimiento internacional y una presencia en el exterior muy notable que se traduce en una revolución tecnológica y económica con grandes beneficios en el sector y en la imagen de nuestro país. La aportación del sector cultural del PIB español en 2018 era del 3,4%.

Sin embargo, el sector económico cultural en España debe y puede mejorar mucho y, desgraciadamente, la pandemia ha empeorado su situación. Según el Anuario de Estadísticas Culturales de 2020, el número de empresas culturales era, en 2019, de 127.581. De éstas, un 67% son empresas sin asalariados y el 27% de pequeño tamaño (de 1 a 5 trabajadores).

El sector cultural español está compuesto por pymes y autónomos, como la mayoría del tejido empresarial de nuestro país. Esto significa que en periodos de crisis es uno de los más afectados.

En el caso del sector cultural la pandemia y el confinamiento han hecho mella. Grandes perjuicios para las salas de cine, los teatros, los eventos deportivos, los museos. No se pudieron rodar muchas obras audiovisuales. Los conciertos y los eventos musicales eran imposibles de realizar. Las galerías de arte y los museos echaron el cierre y la danza no tuvo ninguna opción en el momento de confinamiento domiciliario.

A pesar de todas estas dificultades, durante este trágico periodo en nuestras vidas, se consumió más cultura y más deporte que nunca a través de la televisión y otras nuevas plataformas.

Las industrias culturales se reinventaron. El sector cultural hizo uso de la tecnología para acercarse al público, utilizando todos los recursos disponibles para llevarlo a cabo.

Desgraciadamente la piratería también aumentó. Según informes del Observatorio contra la piratería, el perjuicio para el sector alcanza los 2.500 millones de euros y las arcas públicas dejan de percibir cifras próximas a 700 millones de euros.

Este es un problema que afecta de manera dramática a las industrias culturales a pesar de la lucha contra la piratería que se ejerce desde el sector y desde los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado.

Si no protegemos lo derechos de propiedad intelectual de nuestros creadores no conseguiremos que el sector cultural sea fuerte y adquiera cada vez más importancia en la economía del país.

Otro de los problemas que sufren las industrias culturales y creativas es la dificultad en el acceso a la financiación y al crédito. Desde Egeda, hemos impulsado la financiación especializada a través de la sociedad de garantía recíproca CREA SGR, junto con el Ministerio de Cultura y Deporte, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid.

Esta sociedad es un auténtico ejemplo de colaboración público-privada al margen de las subvenciones o ayudas públicas, apostando firmemente por la financiación de proyectos de calidad con las propias contragarantías que ofrecen las industrias culturales como motor de desarrollo de la economía y de potenciación del atractivo del territorio, generando empleo de calidad y mejorando la industria local.

Durante la pandemia, CREA SGR ha resultado ser el balón de oxigeno que necesitaba el sector, ayudando a las pymes y autónomos a resolver los problemas de liquidez en su quehacer diario, roto por el confinamiento, y facilitando su supervivencia.

Está claro que las Industrias culturales y creativas son un sector estratégico no solo por el valor económico, sino por el valor cultural y simbólico que representa, que además genera efecto “arrastre” en otros sectores como el turismo o el deporte.

Antes de la pandemia, España era el tercer destino en turismo cultural del mundo. El turismo cultural generaba 21.000 millones de euros. En 2019 se produjeron 14,5 millones de entradas de turistas internacionales con un gasto asociado de 15.348 millones de euros. Según datos del Ministerio de Cultura y Deporte, el 19% de los viajes realizados en 2019 a España se iniciaron por motivos culturales.  En el caso del deporte, el porcentaje se sitúa en el 6%. Poco a poco iremos recuperando estas cifras.

La cultura en general y quizá el audiovisual en particular exporta y refuerza la marca país. En el caso español, contamos con un potencial extraordinario como es nuestro idioma. Cerca de 600 millones de personas comparten el español como lengua materna, según el anuario 2020 del Instituto Cervantes. Deberíamos ser más conscientes del valor que representa que el español lo hable el 7,5% de la población mundial y de todas las puertas que nos puede abrir.  

La Comisión de Cultura y Deporte creada en la CEOE recientemente y que tengo el honor de presidir, es sin duda un trampolín para potenciar el papel fundamental que desarrollan la cultura y el deporte como sectores estratégicos en la economía española.

Los tres objetivos básicos que nos hemos propuesto resumen la importancia que para las empresas deben tener los dos sectores y que se centran en el diseño de políticas para la integración social de la cultura y el deporte, el reconocimiento de su valor como los sectores estratégicos que son, y mejorando las operaciones de las empresas para facilitar su vinculación con la cultura y el deporte, optimizando el patrocinio y la fiscalidad.

La creación de esta Comisión refleja la sensibilidad de la CEOE hacia la cultura y el deporte. Dos sectores que juntos representan el 6% del PIB y generan más de 940.000 empleos en nuestro país; cifras nada desdeñables y que podrían ser mayores en un futuro cercano si unimos fuerzas.

En estos momentos de cambio, la recuperación económica y social para por una reactivación de valores, por impulsar la transformación digital y por considerar a la innovación un elemento prioritario de actuación.

Estos criterios también valen para las industrias culturales y creativas que son industria y deben responder a criterios empresariales además del componente creativo y de talento que tenemos en España.

En otras palabras, el futuro de las industrias culturales pasa por invertir en digitalización y tecnología, por profesionalizar el modelo de negocio y buscando alianzas y sinergias entre otros sectores.

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