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Fecha
Opinión
30 Nov 2020

Cotizar por ingresos reales debe ser una meta, no una imposición

Lorenzo Amor, presidente de ATA

Plantear ahora una subida de las cotizaciones para cientos de miles de autónomos supone una nueva soga que los va a asfixiar mucho más.

Lorenzo Amor, Presidente de ATA

Lorenzo Amor

Presidente de la Federación Nacional de Organizaciones de Autónomos (ATA)

Creo que no se me ha debido entender bien cuando algunos afirman que ATA se opone a que los autónomos mejoren sus aportaciones a la Seguridad Social y, por tanto, aumenten su protección personal en el presente y también en el futuro. ATA lleva años pidiendo que se actúe en este sentido pero, como pasa en casi todas las cosas de la vida, a veces lo importante no es el qué, sino el cómo y el cuándo. Y sobre el «cómo» y el «cuándo» aún hay muchos puntos oscuros en la propuesta que nos han presentado sobre un nuevo sistema de cotizaciones para los autónomos.

Lo primero que debo decir es que la cotización por ingresos reales debe ser una meta, nunca una imposición. Y lo segundo a tener en cuenta es que se trata de un tema complejo por lo que no se deben decir cosas a la ligera. Sobre todo, si no queremos arrepentirnos luego.

Para abordar esta reforma Integral del RETA hay que partir de la realidad del colectivo, algo que muchos no parecen querer comprender. En España hay 3,25 millones de trabajadores por cuenta propia de los que Hacienda únicamente conoce los rendimientos netos de 1,5 millones. Como primera premisa, parece muy complicado aplicar una cuota a los restantes 1,6 millones de autónomos (el 54%) de los que Hacienda ignora cuáles son sus rendimientos netos. Me estoy refiriendo a los autónomos colaboradores que tributan dentro de la unidad familiar, a los que están en módulos, a los societarios… Además de los 195.000 trabajadores que están en pluriactividad, es decir, cotizan en el RETA y en el Régimen General como asalariados. Y más aún, los 200.000 nuevos autónomos que se dan de alta cada año y cuyo rendimiento neto sólo se conoce cuando ha pasado cierto tiempo.

Esta reforma podría terminar creando un sistema totalmente injusto porque se producirían agravios entre la cuota que pagarían los que tributan por estimación directa y el resto que están en otros sistemas –de los que se desconocen sus ingresos reales–, lo que puede provocar a su vez una huida de muchos autónomos hacia fórmulas societarias o hacia el régimen de módulos.

Por eso, decir que se va a realizar una reforma integral del RETA es faltar a la verdad, ya que será un cambio que únicamente afectará a 1,5 millones de autónomos (el 46%) dejando al resto fuera del nuevo sistema. También me duele que muchos insistan en un dato erróneo. No es cierto que el 85% de los autónomos coticen por la base mínima. Por favor, no volvamos a decir tal cosa. Según los datos de la Seguridad Social hay 1.698.000 autónomos que están en la base mínima, y ellos representan el 52% del total, no el 85% como se viene diciendo. Por otro lado, hay un millón de trabajadores por cuenta propia cuya base de cotización es superior a 1.500 euros mensuales. Y, por cierto, también es curioso que se ponga como objetivo ser más justos con esta reforma cuando hoy en día la Seguridad Social impide que los autónomos mayores de 48 años puedan incrementar sus cuotas y ajustarlas a sus ingresos reales. Parece una incongruencia.

Y creo también necesario hablar de otro error que se comete cuando no se conoce la singularidad del colectivo de autónomos. No son iguales los 2.000 euros mensuales que puede declarar un autónomo y los 2.000 euros que declara un asalariado por su nómina. En el primer caso no son netos. El autónomo no se lleva esos rendimientos íntegros a su casa. Desgraciadamente, no podemos deducirnos en el IRPF muchísimos gastos derivados de nuestra actividad con lo que el verdadero neto que va a nuestro bolsillo es mucho menor. Incluso, declaramos ingresos que no hemos cobrado por culpa de la morosidad o tenemos que hacer frente a endeudamientos como los créditos ICO.

Otra cuestión que muchos no parecen entender es el problema del «cuándo». No estamos en el mejor momento para plantear una subida de las cuotas. La mayoría de los negocios están sufriendo una de las peores crisis económicas que se han conocido. La verdadera normalidad para los autónomos no va a llegar, lamentablemente, hasta el 2025 o el 2026 porque la crisis que ha originado la pandemia va a dejar muchos negocios cerrados que costará recuperar. Plantear ahora una subida de las cotizaciones para cientos de miles de autónomos supone una nueva soga que los va a asfixiar mucho más.

Todo ello cuando existen otras fórmulas para que los autónomos coticen más y mejoren sus prestaciones. Una de ellas es permitir que realicen aportaciones a la Seguridad Social en cualquier momento del año para que suba su base sin afectar a la cuota mensual, lo mismo que se hace en los planes de pensiones. También se puede permitir que los autónomos puedan cambiar de base de cotización seis veces al año, en vez de las cuatro actuales, lo que les permitiría adecuar sus cuotas a los ingresos que en cada momento vayan teniendo. O que la cotización de los societarios se considere un gasto de la empresa y puedan deducirlo como sucede con el resto de sus trabajadores asalariados. Todas estas medidas aumentarían las cuotas de los autónomos sin coartar su libertad de cotizar lo que realmente pueden y no lo que Hacienda cree que ingresan.

Me temo que lo que se pretende con esta reforma es una simple subida de cotizaciones. Nosotros eso no podemos avalarlo, no podrán contar con la aprobación de la federación mayoritaria de autónomos para empeorar la lamentable situación en que se encuentran los autónomos.

 

Publicado en ABC

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