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Fecha
Economía
29 Mar 2019

La economía española vuelve a registrar un crecimiento elevado en 2018 pero con una senda de desaceleración a lo largo del ejercicio

El incremento de la incertidumbre y el aumento de los costes para las empresas están suponiendo un freno en las decisiones de inversión

La economía española, según los últimos datos del INE, registró en el cuarto trimestre de 2018 un aumento trimestral del 0,55%, una décima inferior al avance publicado en enero.

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En tasa interanual, el ritmo de crecimiento se desaceleró dos décimas hasta el 2,3%, por lo que en 2018 se confirma la senda de ralentización de la actividad económica, puesto que, tras la revisión, el año comenzó con una tasa cercana al 3%.

Por el contrario, el empleo mostró una mayor estabilidad durante 2018, finalizando el cuarto trimestre con una tasa del 2,6%. No obstante, el empleo ha mostrado un menor vigor que en 2017 (2,9%).

En el conjunto de 2018, el aumento del PIB y del empleo se sitúan en el 2,6% y 2,5%, respectivamente, mostrando una moderación con respecto a los registros de 2017, aunque todavía pueden calificarse como positivos. La demanda interna ha contribuido al crecimiento en una magnitud similar a la de 2017, mientras que el sector exterior ha tenido una aportación más negativa. Con todo, estos resultados han permitido continuar con la corrección de los desequilibrios en 2018, en el sentido de que la economía siguió manteniendo capacidad de financiación, la tasa de paro se redujo, la inflación se moderó y el déficit público continuó descendiendo.

Cabe destacar que esta favorable evolución durante 2018 todavía ha estado sostenida por unas condiciones financieras expansivas, la recuperación de la construcción y el notable incremento del empleo. Sin embargo, también se observa un agotamiento de otros factores de impulso, como el dinamismo de las exportaciones y la inversión empresarial.

Del análisis más detallado del dato del PIB del cuarto trimestre cabe señalar:

  • La demanda interna reduce su aportación al crecimiento del PIB una décima hasta los 2,5 puntos porcentuales, mientras que el sector exterior resta -0,2 p.p., similar a la del tercer trimestre.

  • Uno de los aspectos más destacados es la revisión que el INE ha hecho del consumo público, de los componentes de inversión y de los flujos comerciales con el exterior. De hecho, la revisión a la baja del consumo público, de la inversión en bienes de equipo y de las exportaciones han reducido el crecimiento en el cuarto trimestre. Por el contrario, la modificación al alza de la inversión en construcción y a la baja de las importaciones han supuesto una mejora del comportamiento del PIB en este periodo. Asimismo, la variación de existencias aumenta su aportación al crecimiento en una décima en la tasa interanual.

  • Con esta revisión, el patrón de crecimiento de la economía española es más equilibrado, aunque se aprecia una pérdida de dinamismo de la demanda interna en el último semestre de 2018, que tendrá continuidad en 2019.

  • Otro de los rasgos característicos es la pérdida de dinamismo de las exportaciones, que se ha ido agudizando a lo largo de 2018, lo que obliga a ser especialmente cauteloso sobre aquellas medidas que puedan incidir sobre el aumento de los costes de las empresas.

En definitiva, la economía española vuelve a registrar un crecimiento elevado en 2018, superior a los de sus socios comunitarios, pero con una senda de desaceleración a lo largo del ejercicio. No obstante, en el conjunto del año, el crecimiento ha sido menos equilibrado que en años anteriores, ya que la aportación del sector exterior ha sido negativa debido a la mayor desaceleración de las exportaciones.

El incremento de la incertidumbre y el aumento de los costes para las empresas están suponiendo un freno en las decisiones de inversión, que se manifiesta en el componente de bienes de equipo al final del año.

De cara a 2019, el contexto internacional previsto no sustentará un elevado avance de nuestras exportaciones, mientras que la falta de estabilidad económica y política y la consiguiente incertidumbre será un freno para el dinamismo de la demanda interna. A este respecto, la revisión del INE pone de manifiesto un perfil de desaceleración más intenso que el que se deducía del avance publicado en enero, en línea con lo previsto por CEOE. Esta tendencia condiciona negativamente la trayectoria de 2019, tal y como anticipamos con nuestra revisión a la baja del PIB de 2019 hasta el 2,1%.

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