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Fecha
Economía
29 Oct 2021

CEOE advierte de que la recuperación económica se enfría y que los niveles precrisis pueden retrasarse a 2023

Valoración PIB - Tercer trimestre 2021

Los resultados del PIB del tercer trimestre de 2021 evidencian que la reactivación de la economía española continúa, pero está siendo menos intensa de lo esperado. Tras las expectativas de crecimiento que apuntaban a un notable repunte en este periodo, debido a la finalización de las restricciones y el avance de la vacunación, el PIB ha aumentado solo un 2,0% en tasa trimestral. En términos interanuales, se desacelera la tasa de crecimiento hasta el 2,7%.

PIB, Crecimiento económico

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Las consecuencias de esta recuperación más moderada son dos. La primera, los niveles precrisis tardarán más en alcanzarse, pudiendo retrasarse a 2023. Y la segunda, las previsiones de crecimiento del 6,5% en 2021 van a ser muy difíciles de alcanzar, incluso las estimaciones que apuntaban a un aumento del PIB en el entorno del 5%. De hecho, para alcanzar el 5% de crecimiento este año, el PIB en el cuarto debería crecer un 3,5% trimestral, por encima del segundo y tercer trimestre juntos.

Además, estos datos reflejan elementos de incertidumbre y riesgos a la baja sobre el proceso de recuperación. Entre ellos, cabe señalar, en primer lugar, la moderación de la demanda interna de la mano del consumo, que ha vuelto a caer en el tercer trimestre (-0,5% en tasa trimestral), debido al aumento de la inflación y a la activación del ahorro precaución. En segundo lugar, las empresas están haciendo un esfuerzo en contratación e inversión, en un contexto de aumento de los costes, no solo los laborales, sino de las materias primas. Como resultado, el Excedente Bruto de Explotación sigue descendiendo y se sitúa por debajo de los niveles precrisis en un -9,9%. Y, en tercer lugar, la productividad del trabajo sigue siendo negativa, con tasas que han superado el tercer trimestre el –3%, acumulando caídas desde comienzos de 2020.

Por el lado positivo cabe destacar el aumento de la inversión empresarial y de las exportaciones. En cuanto a la inversión empresarial, hay que señalar el notable repunte en este trimestre, con un crecimiento del 3,6% trimestral en su componente de bienes de equipo. Pese a las dificultades y la incertidumbre del entorno regulatorio en ámbitos tan importantes como el laboral y fiscal, las empresas siguen llevando a cabo proyectos de inversión. En este ámbito y para mantener su continuidad, es necesario asegurar un entorno que sea propicio para favorecer la inversión empresarial y la mejora de la competitividad de nuestra economía, así como facilitar que las empresas puedan adaptarse a la nueva situación económica.

Por el lado del sector exterior, se observa un notable repunte de las exportaciones (6,4% en tasa trimestral), que viene explicado por un mejor comportamiento del componente de servicios turísticos (que aumentan en tasa intertrimestral de forma muy significativa, aunque todavía registran un descenso del –51% con respecto a niveles precrisis), a lo que se añade el favorable comportamiento de las exportaciones de bienes y servicios no turísticos. En este contexto de recuperación es necesario afianzar el crecimiento de las exportaciones que, al igual que en crisis anteriores, pueden ser motor de crecimiento y asegurar la competitividad exterior de nuestras empresas.

Dentro del análisis por sectores, destaca el avance registrado en los sectores de comercio, transporte y hostelería y de actividades artísticas, recreativas y otros servicios, favorecidos por el levantamiento de las restricciones. No obstante, en términos interanuales, estas ramas de los servicios siguen estando muy por debajo de los niveles anteriores a la crisis. Comparando frente al cuarto trimestre de 2019, el comercio, transporte y hostelería presentan todavía un retroceso del –15,7%, y las actividades artísticas y recreativas una caída del -12,6%.  

El número de horas trabajadas ha registrado una significativa desaceleración y han crecido un 0,3% intertrimestral, por debajo del crecimiento de la actividad económica. De esta forma, en el tercer trimestre de 2021 las horas trabajadas se sitúan un –3,5% por debajo de los niveles previos a la crisis, en el cuarto trimestre de 2019. Mientras, los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo crecen un 4,0% trimestral, debido al efecto estadístico del descenso de la jornada media realizada (que ha caído un -3,5%). Estas cifras contrastan significativamente con el aumento de la ocupación en términos de personas registrada según la EPA del tercer trimestre, cuyos resultados fueron publicados ayer, y que apuntan a un crecimiento del empleo en términos desestacionalizados del 1,3%. Frente a los niveles previos a la crisis (cuarto trimestre de 2019), cabe destacar que se han perdido 94.000 empleos a tiempo completo equivalente (-0,5%).

La productividad, medida por puesto de trabajo equivalente a tiempo completo, continúa en terreno negativo, e incluso ha intensificado su descenso en el tercer trimestre, hasta el –3,3%. Además, la productividad, medida por hora efectivamente trabajada, también ha caído, un –0,6% interanual.

Los costes laborales unitarios crecen de forma intensa, un 3,0% interanual, por encima del crecimiento del deflactor del PIB, que se sitúa en el 1,5%. Así, en comparación con la situación previa a la crisis, los costes laborales unitarios son un 6,8% superiores a los del cuarto trimestre de 2019. Hay que señalar que este aumento de costes para las empresas resulta inoportuno en un contexto como el actual, de recuperación menos intensa que la esperada y mayores incertidumbres que hace unos meses.

pEn conclusión, el moderado aumento del PIB en el tercer trimestre indica que el proceso de recuperación continúa, pero a un ritmo muy inferior al previsto. Esto implica que se va a tardar más en alcanzar los niveles precrisis y que previsiblemente se van a revisar a la baja las perspectivas de crecimiento de la economía española para 2021.

También es relevante indicar que la composición del crecimiento introduce ciertos elementos de incertidumbre y riesgos a la baja. Entre ellos cabe destacar la caída del consumo de las familias, el aumento de los costes empresariales, que hacen que los márgenes se sigan reduciendo este año, y la notable caída acumulada de la productividad. El deterioro de los resultados empresariales, en un contexto de aumento de los costes laborales y de incertidumbre acerca de los cambios regulatorios, puede llevar a un menor dinamismo económico en el futuro y, con ello, a una menor creación de empleo.

Los puntos más positivos son el repunte de las exportaciones y de la inversión empresarial. En ambos ámbitos, es fundamental un marco regulatorio que impulse la competitividad, puesto que, ambos componentes, al igual que en crisis anteriores, pueden ser el motor de crecimiento económico.

Aunque las perspectivas son favorables para la economía española para 2021 y 2022, previsiblemente se van a tener que corregir a la baja. Por ello, es fundamental que no se implementen medidas que desincentiven el crecimiento económico, ya que su mero anuncio afecta negativamente a las expectativas de todos los agentes.

 

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