30 abr 2020
Economía

Los datos del PIB del primer trimestre anticipan una posible caída de dos dígitos en el conjunto del año

La economía española registró en el primer trimestre de 2020 una caída trimestral histórica del -5,2%, 5,6 puntos inferior a la del cuarto trimestre, según el avance del INE, teniendo en cuenta además que las restricciones a la actividad se produjeron solamente en la segunda quincena de marzo. En términos interanuales la caída es del ‑4,1%, frente al 1,8% del trimestre anterior.

PIB
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El empleo, medido en términos de horas trabajadas, cae un -5,0% con respecto al trimestre anterior y un -4,2% en tasa interanual, en línea con la reducción del PIB, y reflejando significativamente el impacto de las restricciones de movilidad y actividad derivados del COVID‑19. En términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, el empleo disminuye un ‑1,9% frente al cuarto trimestre de 2019, y un -0,6% en tasa interanual, lo que supone una disminución de 102.000 empleos equivalentes a tiempo completo en un año.

 

Con la cautela que requiere la valoración de los datos avance del PIB y más aún en esta situación extraordinaria ocasionada por la crisis sanitaria, en un primer análisis cabe destacar que el descenso de la actividad se produce en su totalidad en la demanda interna, que resta 4,3 puntos de crecimiento al PIB, mientras que la aportación de la demanda externa es de 0,2 puntos.

 

El gasto en consumo final de los hogares experimenta un notable deterioro con una tasa interanual del -6,7%, 7,9 puntos menos que en el trimestre pasado. Por su parte, el gasto en consumo final de las Administraciones Públicas presenta un crecimiento del 3,6%, 1,2 puntos más que en el trimestre precedente.

 

La inversión presenta una variación interanual del -8,8%, lo que supone 8,7 puntos menos que en el trimestre precedente. Por componentes, la inversión en construcción disminuye 9,7 puntos, pasando del -2,2% al -11,9%, y la inversión en equipo desciende 7,2 puntos al presentar una variación del -4,6%, frente al 2,6% del trimestre anterior.

 

Las exportaciones de bienes y servicios presentan una variación del -6,3% interanual, debido a la reducción de las exportaciones de bienes, pero muy especialmente por la caída de los servicios, en especial el gasto en consumo de no residentes por el impacto de la crisis sobre el sector turismo (-18,6%), mientras que las importaciones de bienes y servicios varían un -7,4% respecto al mismo trimestre del año anterior. Así, la aportación del sector exterior se mantiene positiva (0,2 p,p.), aunque se reduce ligeramente con respecto al trimestre anterior (0,5 p.p.).

 

Por el lado de la oferta, destaca la caída de la actividad en determinados servicios como comercio, transporte y hostelería (-9,7%) o actividades artísticas, recreativas y otros servicios (-10,7%) o en la construcción (-8,6%), sectores donde las restricciones han tenido un mayor impacto. Sin embargo, otras actividades como las financieras y de seguros han mostrado un elevado dinamismo (6,9%). La industria y el sector primario, aunque han sufrido descensos, han sido menores a los del promedio de la actividad.

 

El deflactor del PIB se sitúa en el 1,3%, tasa cuatro décimas inferior a la tasa del trimestre anterior, mostrando la ausencia de presiones inflacionistas de la economía española.

 

La productividad por hora efectivamente trabajada aumenta un 0,1% interanual, ya que la caída del PIB y de las horas trabajadas fue similar. En cambio, la productividad por puesto de trabajo equivalente a tiempo completo desciende un -3,6%, dado que el retroceso de la actividad fue muy superior al descenso del empleo en términos de personas.

 

La remuneración por asalariado mostró un crecimiento del 2,0% interanual, cifra levemente superior al 1,9% registrado en el último trimestre de 2019. Sin embargo, el Coste Laboral Unitario repunta hasta una tasa interanual del 5,8% en el primer trimestre, frente al 2,1% con que cerró el año 2019.

 

Estos datos, aunque provisionales, nos dan una idea del orden de magnitud de la caída de la actividad que está sufriendo la economía española y que ha sido similar a las economías de su entorno: Alemania (-4,2%), Francia (-5,8%) o Italia (-5,0%).

 

En el primer trimestre la caída de la actividad se concentró en dos semanas y ha dado lugar a una caída del -5,2%, respecto al trimestre anterior, con lo que en el segundo trimestre la intensidad de la reducción será mayor, en la medida en que las restricciones a la movilidad y a la actividad se prolongarán durante todo el trimestre en mayor o menor grado según los sectores. 

 

A partir del tercer trimestre, una vez que se haya podido superar la situación de alarma porque la situación sanitaria lo haya permitido, la actividad podría comenzar a mostrar tasas positivas en términos intertrimestrales a partir de los mínimos registrados, aunque todavía seguirá mostrando descensos interanuales. Para el conjunto del año, la caída de la actividad podría aproximarse a los dos dígitos, tal y como ya anticipábamos hace unas semanas en CEOE.