06 mar 2018
Mipyme Iberoamericana

Las mipymes generan el 28% del PIB en Latinoamérica pero carecen aún del impulso necesario

Las pequeñas y medianas empresas son el motor del crecimiento y el desarrollo en todas las economías del mundo. Su papel en el progreso de las economías en desarrollo es fundamental porque constituyen una buena oportunidad para el emprendimiento, el progreso y el autoempleo, dejando a un lado el empleo informal y el trabajo precario. En América Latina, las mipymes (microempresas y pymes) generan la mitad de los puestos de trabajo, son el 90% del tejido empresarial y suponen el 28% del PIB pero no reciben la atención necesaria de las políticas públicas de la región.

América Latina
América Latina

Al contrario de lo que en principio se podría suponer, en América Latina el emprendimiento, medido según el número de empresas per cápita, es muy activo, de manera que el porcentaje de emprendedores respecto a la población es superior al de otros países y regiones comparables. Sin embargo, las empresas creadas en la región suelen ser más pequeñas en número de empleados que en otras regiones con niveles similares de desarrollo y el proceso de crecimiento no compensa la brecha inicial en el empleo. Además, su ciclo de vida es inferior al de las pymes de otras regiones. De hecho, solamente el 45% de las mipymes latinoamericanas sobreviven más de dos años, frente al 80% de las europeas.

Las pymes exportadoras en América Latina son aún escasas en relación a su potencial y a las posibilidades económicas de sus países de origen. Las empresas que entran en los mercados de exportación deberían ser más numerosas y aprovechar mejor los servicios de promoción comercial para estimular su actividad exportadora. Por otro lado, las exportaciones se centran sobre todo en sectores relacionados con los recursos naturales y las materias primas. Otra característica es la elevada concentración de las exportaciones en pocas empresas.

La internacionalización de las pymes es un aspecto crucial para el crecimiento y la diversificación productiva de América Latina. Las políticas de apoyo para fomentar el acceso a nuevos mercados por parte de los gobiernos de la región son fundamentales. Además de tener impactos positivos sobre el empleo y la productividad, contribuyen a impulsar la presencia exterior de las empresas de menor tamaño, facilitando de este modo su inserción en las cadenas globales de valor.

La escasez de innovación es uno de los puntos débiles de las pequeñas y medianas empresas de América Latina. A este respecto, existe una notable brecha de innovación entre los países latinoamericanos y los de otras regiones. Esta brecha no solo se observa en el ámbito de la I+D y las patentes, sino también en la innovación de productos y procesos, y es común tanto a las grandes empresas como a las de menor tamaño. Aunque muchas empresas de la región realizan algún tipo de innovación, su intensidad suele ser escasa o inadecuada para estimular la productividad. Además, el sector privado participa poco en la inversión en I+D.

Estimular la innovación es esencial para garantizar el futuro de las mipymes de América Latina en un contexto económico como el actual marcado por el cambio tecnológico. Quedarse atrás en la adaptación al proceso de digitalización y la incorporación de las nuevas tecnologías disruptivas supondría una seria amenaza para el futuro de las mipymes de la región.

La mejora del nivel de formación y capacitación de los trabajadores es asimismo uno de los grandes desafíos de las mipymes latinoamericanas, puesto que se observa un notable desajuste entre la formación que ofrece el sistema educativo y las competencias que demanda el sector productivo.

Las dificultades para acceder a la financiación, junto con la burocracia son otros de los inconvenientes que deben superar las pymes latinoamericanas para afianzar su crecimiento. Las entidades financieras no facilitan lo suficiente el acceso a créditos que las pymes precisan para afrontar la expansión de sus negocios. Por otra parte, en general, la creación de empresas es un proceso lento que requiere numerosos, complejos y costosos trámites que retrasan emprender un negocio.

En la última edición del informe "Doing Business" que publica el Banco Mundial, los países de América Latina y el Caribe reflejan un mejor desempeño en áreas como la obtención de electricidad y obtención de crédito para abrir un negocio. Sin embargo, los resultados son inferiores en áreas como el pago de impuestos, registro de propiedad y apertura de una empresa. Un dato significativo del informe es que en la región se necesitan por término medio hasta 29 pagos de impuestos al año para cumplir con las obligaciones fiscales, cifra notablemente superior a los 11 pagos de media exigidos en economías más avanzadas de la OCDE.

 

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- Doing Business 2017: hoja informativa América Latina y el Caribe

 

>> Enlaces de interés:

- Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB)

- Secretaría General Iberoamericana