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24 may 2019
El 20 de mayo

CEOE participó en los diálogos de internacionalización de ESADE para hablar de las sanciones internacionales

Intervinieron representantes de la Secretaría de Estado de Comercio, CEOE, CESCE, y del Club de Exportadores e Inversores, entre otros.
Participantes en la mesa de debate sobre sanciones internacionales

El director adjunto de CEOE Internacional, Álvaro Schweinfurth, participó el pasado 20 de mayo en los Diálogos de Internacionalización de ESADE para hablar de las sanciones internacionales. Intervinieron también la jornada el director general de Política Comercial y Competitividad de la Secretaría de Estado de Comercio, José Luis Káiser; la jefa de unidad de Servicios Jurídicos por cuenta del Estado de CESCE, Carolina Andérez; el presidente de l Club de Exportadores, Antonio Bonet y el socio director de Operaciones Internacionales de Lupicicio International Law Firm, José María Viñals. Durante la mesa de debate se abordaron cuestiones como las sanciones internacionales, un escenario complejo para la empresa española que opera internacionalmente; la protección ante los riesgos asociados a este nuevo panorama de comercio internacional; las “Secondary sanctions”; y las sanciones por guerra político-comercial.

Inauguración

En la intervención inaugural, el director general de Política Comercial y de Competitividad, José Luis Kaiser, destacó el elevado grado de internacionalización de la economía española que, en el año 2018, se situó entre las exportaciones e importaciones totales del país,  en un 66,7% del PIB, una cifra que supera la de otros países de nuestro entorno, como son Italia, el Reino Unido y Francia, y que supone un incremento de 20 puntos porcentuales con respecto al año 2009 y de 9 puntos porcentuales, en comparación con el máximo histórico de apertura al exterior alcanzado en 2007. Como dato adicional, destacó que el número de exportadores regulares alcanzó el número de 51.769 empresas en 2018, lo que supone un incremento del 2,4% con respecto al año anterior. Asimismo, subrayó la fuerte actividad inversora de las empresas españolas en el exterior que en los últimos cuatro años alcanzó los 71.300 millones de euros, primando como destinos preferentes los países de la OCDE y de la UE.

Subrayó, además, la existencia de un entorno cambiante en el que inciden, como principales factores, la transformación tecnológica, impulsada por la digitalización, y las crecientes tensiones geopolíticas, que, en este último caso, han propiciado la proliferación de sanciones económicas.

Explicó que las acciones económicas son utilizadas por Naciones Unidas como una medida de presión para combatir el terrorismo o la producción o tenencia de armas de destrucción masiva. Su adopción requiere el apoyo de la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad y la ausencia de veto por parte de sus cinco miembros permanentes.

Aclaró que las sanciones económicas tienen, entre sus principales objetivos congelar los activos e impedir las transacciones económicas con entidades públicas, empresas privadas y personas físicas involucradas en actividades que contravienen el espíritu de Naciones Unidas.

Indicó también que las sanciones adoptadas por la Unión Europea se dividen en tres categorías: la transposición de sanciones de Naciones Unidas, la transposición de sanciones de Naciones Unidas reforzadas con sanciones propias de la UE (sanciones complementarias) y las sanciones de la UE.

Posteriormente, Schweinfurth habló sobre los efectos secundarios de las sanciones aplicadas por los Estados Unidos a Cuba e Irán. Habló, en el caso de Cuba, del Reglamento de bloqueo, que tiene por objeto defender los activos de las empresas situadas en suelo europeo frente a la ejecución de sentencias dictadas por los tribunales estadounidenses en virtud de la Ley Helms Burton, así como permitir a las empresas europeas interponer ante los tribunales europeos demandas contra empresas o personas físicas estadounidenses por los prejuicios que hayan causado a las empresas europeas. En relación con Irán hizo mención a la creación del vehículo financiero INSTEX, con el objeto de facilitar las transacciones comerciales de las empresas europeas con Irán. Sin embargo, se trata de un instrumento que requiere un mayor desarrollo.  

Mesa de debate

En su intervención, Álvaro Schweinfurth declaró que en la época actual, marcada por crecientes tensiones geopolíticas, se está produciendo una proliferación de sanciones económicas, que contrasta con períodos de mayor estabilidad política en los que este tipo de medidas se aprobaban de forma excepcional. Enfatizó que, si antes las sanciones se adoptaban con el mayor respaldo internacional posible en NN.UU. o al menos por medio de un consenso entre los Estados Unidos y la Unión Europea, ahora algunos países empiezan a adoptar sanciones unilaterales, lo que genera aún más incertidumbre entre las empresas.  

En cuanto a los efectos extraterritoriales de las sanciones económicas adoptadas por los Estados Unidos a Cuba e Irán, el nivel de protección de las empresas europeas varía mucho en ambos casos. Así mientras que el Estatuto de Bloqueo puede ofrecer una protección efectiva, aunque parcial, a las empresas europeas frente a las acciones judiciales de los tribunales estadounidenses; en el caso de Irán es muy diferente por la diferente naturaleza económica de las sanciones adoptadas por los Estados Unidos a la nación persa.  En este caso, el mayor problema que se plantea, según Schweinfurth, es que la moneda del euro no es una moneda de transacciones internacionales como el dólar estadounidense, por lo que insistió en la necesidad de convertir el euro en una moneda de referencia en las transacciones internacionales.

En la segunda parte de su intervención resumió el papel que desempeña CEOE en defensa de los intereses españolas. Así, en el caso de las sanciones económicas adoptadas por la UE a Irán y Rusia, CEOE, al igual que el resto de los miembros de BUSINESSEUROPE, ha centrado su labor en aclarar dudas que surgen de la interpretación de los reglamentos comunitarios, difundir la normativa sancionatoria entre sus miembros y velar por que los reglamentos comunitarios se apliquen de forma homogénea en todo el territorio de la UE.

En el caso de sanciones económicas con efectos extraterritoriales, como la Ley Helms Burton, CEOE ha desplegado una intensa actividad ante las Autoridades españolas y comunitarias para garantizar una aplicación efectiva del Estatuto de Bloqueo.

Por último, tanto CEOE como BUSINESSEUROPE insisten en que si los gobiernos consideran la necesidad de adoptar sanciones económicas, éstas se apliquen respetando la legalidad internacional y partiendo del máximo acuerdo entre los gobiernos.