El triple impacto de la bioeconomía en la competitividad y el crecimiento
CEOE inicia los trabajos para ayudar a consolidar la bioeconomía como palanca económica en España y Europa.
La Estrategia para una Bioeconomía Competitiva y Sostenible de la UE eliminará barreras regulatorias y no regulatorias y estimulará la inversión público – privada para ampliar el alcance de un modelo que sostiene más de 17 millones de empleos y aporta un 5% del PIB de la U.E.
La amenaza a la que está sometido nuestro planeta por el cambio climático ha llevado a desarrollar soluciones que preserven nuestro futuro a la vez que generan importantes niveles de retorno económica y social.
Este es precisamente el origen de la bioeconomía, un modelo económico que la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) define como "la producción basada en el conocimiento y la utilización de recursos, procesos y métodos biológicos para proporcionar bienes y servicios de forma sostenible en todos los sectores económicos".
Es decir, producir bienes y soluciones medioambientalmente sostenibles a partir de recursos biológicos.
La bioeconomía se caracteriza, además, por su versatilidad, o lo que es lo mismo, se pueden beneficiar de ella casi todos los sectores productivos, desde la agricultura y la pesca hasta la industria, la energía y la agroalimentación.
Es importante destacar, además, que es un modelo 360 grados que promueve la circularidad, reduce la dependencia de combustibles fósiles, y disminuye el uso de químicos y materiales contaminantes. Por tanto, contribuye a la adaptación y mitigación del cambio climático. Todo ello, a la vez que genera empleos de calidad, diversifica fuentes de ingresos y refuerza la autonomía estratégica de la Unión Europea.
Es por todos estos motivos por los que CEOE, a través de sus comisiones de Industria, Energía, Medioambiente y Clima y de Economía Circular, ha iniciado los trabajos para identificar las oportunidades que la bioeconomía presenta para España.
Además, se trabajará para contribuir al diseño del marco legislativo que permita la puesta en marcha de las iniciativas de la Estrategia para una bioeconomía competitiva y sostenible de la UE, presentada por la Comisión Europea el pasado mes de noviembre, y que apuesta por eliminar barreras regulatorias y no regulatorias y estimular la inversión público privada para incrementar el peso de este modelo en la economía de los 27.
Más de 17 millones de empleos
En términos de impacto en la economía, las cifras confirman que la bioeconomía es un pilar económico clave tanto para la economía europea como para la española.
A nivel europeo, el valor de negocio de los sectores relacionados con la bioeconomía, incluyendo bienes y servicios, es de 2,7 billones de euros, con un crecimiento anual del 18%, según los datos proporcionados por la propia Comisión Europea.
Además, su peso sobre el PIB de la UE es del 5% y emplea de forma directa a 17,1 millones de personas -casi la misma población de Países Bajos-, y genera 2,9 millones de empleos indirectos.
Según los datos de la Joint Research Center en España, el sector de la bioeconomía generaba en España en 2020 (últimos datos publicados) un volumen de negocio de 229.873 millones de euros (10% del total de la UE-27), 68.510 millones de euros de valor añadido (10% del total de la UE-27) y 1,41 millones de empleos (8% del total de la UE-27).
Cuatro objetivos para el horizonte 2040
El origen de la Estrategia europea de bioeconomía se remonta a 2012, cuando la Comisión presentó un texto que identificaba una serie de objetivos a los que debía contribuir la bioeconomía, como garantizar la seguridad alimentaria, gestionar los recursos naturales de manera sostenible, reducir la dependencia de los recursos no renovables, mitigar y adaptarse al cambio climático y crear empleos y mantener la competitividad de la UE.
Posteriormente, en 2018, se produjo una actualización que incorporaba un plan de acción que ponía el foco en el desarrollo de una bioeconomía sostenible y circular al servicio de la sociedad, el medio ambiente y la economía de Europa.
Dicho plan ha permanecido activo hasta finales del pasado mes de noviembre, cuando la Comisión Europea presentó la Estrategia para una bioeconomía competitiva y sostenible de la UE que plantea como objetivos prioritarios para desarrollar de aquí a 2040:
- Garantizar la competitividad a largo plazo de la bioeconomía de la UE y seguridad de inversiones;
- Garantizar el suministro competitivo y sostenible de la biomasa, ya que, mantener la autosuficiencia de la UE en biomasa (un 90% actualmente) requiere impulsar el mercado de la biomasa secundaria, aumentar la recogida de residuos biológicos (biogas, metano…) y cerrar el ciclo de nutrientes y alcanzar los objetivos mínimos de reciclaje y reutilización de estos;
- Aumentar el uso eficiente y circular de los recursos biológicos;
- Posicionar a la UE en el mercado internacional, alineando estrategias globales e impulsando acuerdos comerciales y asociaciones estratégicas que garantice el acceso a terceros mercados, promoviendo estándares comunes y apoyando cadenas de suministro sostenibles.
Además de avanzar en la simplificación normativa, reducir los riesgos para aumentar la inversión público – privada en innovación y tecnología, e impulsar la contratación pública y las alianzas industriales voluntarias, la Estrategia identifica una serie de sectores con un importante crecimiento potencial de la demanda.
Por ejemplo, en el caso de los mercados de materiales de gran potencial se integran los plásticos bio-basados, los de textiles naturales, los productos químicos, los fertilizantes y la construcción. En el ámbito de las tecnologías se pone el foco en las biorrefinerías, la fermentación avanzada y el almacenamiento de carbono biogénico.
En definitiva, la Estrategia para una bioeconomía competitiva y sostenible de la UE representa una oportunidad estratégica para las empresas españolas y europeas, incluidas las pymes, de toda la cadena de valor, por su efecto multiplicador, por su capacidad de integración territorial, por el impulso que representa en términos de innovación y porque supone una herramienta para facilitar el acceso a la financiación.
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