CEOE urge a reforzar las medidas de liquidez y solvencia para los sectores más afectados por la pandemia
Los ERTEs están resultando un instrumento útil para paliar la destrucción de empleo en términos generales, si bien hay sectores donde los datos de paro y afiliación muestran una situación de extenuación que puede convertirse en patológica.
En enero sube el desempleo en más de 78.000 personas en el sector servicios, que es donde principalmente se focalizan los trabajadores en ERTEs desde marzo.
De hecho, dos de cada tres trabajadores en ERTEs se concentran solo en la hostelería (servicios de alojamientos y comidas y bebidas), comercio y transporte, con cerca de 500.000 trabajadores en suspensión temporal de contrato o reducción de jornada y más de 80.000 afiliados menos este mes.
Pese a que enero es un mes tradicionalmente negativo para el empleo por el fin de la campaña navideña, los datos de este mes son especialmente preocupantes pues, en términos globales, el desempleo se ha incrementado en más de 76.000 personas, con casi 220.000 ocupados menos.
Todo ello, teniendo en cuenta que partimos de una campaña de Navidad atípica, con niveles de contratación que se vienen desplomando desde el inicio de la pandemia, y que solo en el mes de diciembre evidenciaron un descenso de casi 390.000 contratos respecto al mismo mes del año anterior, y de 421.000 ocupados respecto a febrero de 2020.
Por otro lado, el desempleo se eleva a 3.964.353 personas, con clara incidencia en los jóvenes y en las mujeres, viéndose agravada la brecha de género en el empleo, pues estas últimas representan el 57,34% del total de desempleados, casi 15 puntos por encima de los hombres.
La crudeza de la situación es clara si tenemos en cuenta que la cifra de desempleo supera los cuatro millones y medio -4.649.172 personas- si contabilizamos a los excluidos de las listas oficiales por estar realizando cursos de formación o ser demandantes de empleo con “disponibilidad limitada” o con “demanda de empleo específica”, a los que se suman los cerca de 739.000 que permanecen en ERTEs a 31 de enero.
Ante esta situación, resulta obligado pedir con mayor vehemencia planes sectoriales, adicionales a los ERTEs, que inyecten liquidez y ayuden a garantizar la solvencia de las empresas, para poder garantizar la actividad empresarial y el empleo.
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