CEOE insta a contener cargas administrativas y costes laborales ante la desaceleración del empleo al cierre de 2025
Preocupa la caída de la productividad por persona ocupada que, en el tercer trimestre de 2025, se sitúa un 3,6% por debajo de los niveles de 2019. Dicha caída está vinculada a la reducción de la jornada media efectiva debido al incremento de las bajas laborales por contingencias comunes y la deficiente regulación de los permisos.
El mercado laboral español cierra diciembre con un incremento medio de 19.180 cotizantes y una reducción de 16.291 desempleados, impulsado por la campaña navideña.
Pese a esta evolución positiva, la desaceleración respecto al periodo prepandemia -2014 a 2019-, cuando la afiliación crecía en promedio en 64.323 personas y el paro descendía en 58.991, es evidente. Aun así, la afiliación a la Seguridad Social se mantiene en cifras históricas, acercándose a los 21,9 millones de personas.
Entre los datos conocidos este lunes, CEOE quiere destacar que las mujeres superan los 10,3 millones de afiliadas, continuando en cotas históricamente altas y representando el 47,39% del total de trabajadores, con un crecimiento interanual superior a la media que también se produce en los menores de 30 años y en los mayores de 55.
Por su parte, el Régimen de Autónomos registra un aumento de 1.288 personas en diciembre y de 39.002 en términos interanuales, aunque sectores como el comercio sufren una caída de 13.194 afiliados respecto al mismo mes del año anterior, que evidencian las dificultades asociadas también a un relevo generacional.
Dificultades para las pymes
Las pequeñas empresas, que constituyen el núcleo del tejido empresarial, enfrentan además crecientes dificultades derivadas del aumento de costes y la falta de seguridad jurídica, mientras que las grandes compañías compensan la pérdida de empleo en microempresas, cuya participación ha caído del 21,61% en 2019 al 18,29% en noviembre de 2025, último dato disponible.
Asimismo, en términos interanuales, se observa la incidencia negativa de los cambios normativos y las sucesivas subidas del SMI en sectores específicos como el agrario y el servicio doméstico, que pierden en el último año 19.167 y 10.966 afiliados, respectivamente. En materia de contratación, la estabilidad laboral se consolida, con nueve de cada diez afiliados indefinidos, lo que pone de relieve el impacto positivo de la Reforma laboral de 2021, con especial incidencia en mujeres y jóvenes, gracias al compromiso de las empresas, que contrasta con la elevada temporalidad del sector público. En diciembre se firmaron 458.808 contratos indefinidos, el 37,29% del total.
Por otro lado, insistimos en que España mantiene una tasa de paro muy superior a la media europea, con 2.408.670 personas desempleadas, y, al mismo tiempo, un alto volumen de vacantes sin cubrir, especialmente en perfiles cualificados.
Esta situación refleja discrepancias insostenibles y evidencia la necesidad de reforzar las políticas de orientación, formación e inmigración para garantizar la competitividad y nuestro sistema de protección social.
El problema de la productividad
Pese al crecimiento económico y la resiliencia del empleo, la productividad por persona ocupada muestra una preocupante caída: en el tercer trimestre de 2025 es un 3,6% inferior a la de finales de 2019. La productividad por hora trabajada, aunque con registros algo mejores, solo creció un 0,9% en los tres primeros trimestres de 2025 respecto al mismo periodo de 2024.
Este deterioro se vincula a la reducción de la jornada media efectiva, que para asalariados del sector privado se situó en 30,9 horas semanales, según la EPA, dato extraordinariamente preocupante debido principalmente al incremento sostenido de los procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes y la regulación deficiente en materia de permisos, que lejos de cumplir su finalidad protectora, está propiciando distorsiones e inseguridad jurídica.
Por todo ello, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas e incertidumbre, es imprescindible promover políticas que impulsen la productividad y la competitividad propiciando:
1. La contención de cargas impositivas y costes laborales.
2. El impulso de la negociación colectiva como pilar fundamental de nuestras relaciones laborales y herramienta de flexibilidad y adaptabilidad de las personas trabajadoras y la gestión empresarial.
3. El refuerzo de la formación y orientación profesional y retención y atracción del talento nacional e internacional.
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El Comité Ejecutivo extraordinario de CEOE reunido este martes ha acordado plantear una subida del salario mínimo interprofesional (SMI) de hasta el 1,5% para 2026, lo que supone alcanzar los 16.824 euros brutos anuales y no exentos de tributación al IRPF (1.202 euros brutos al mes, en 14 mensualidades).
Tras la reunión mantenida este jueves con el Ministerio de Trabajo y los sindicatos CC.OO. y UGT para abordar la regulación de los permisos y las adaptaciones y reducciones de jornada, CEOE y CEPYME queremos dejar claro que no se ha tratado en ningún momento de una mesa de negociación.
Se observa una preocupante disminución de la productividad por persona ocupada, directamente relacionada con las ausencias laborales por el incremento de los procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes y de una regulación deficiente en materia de permisos.
Desde CEOE y CEPYME lamentamos que el Ministerio de Trabajo y Economía Social se haya levantado de la mesa de negociación sobre la actualización de la normativa de Prevención de Riesgos Laborales para legislar sólo con los sindicatos.