CEOE mantiene su previsión de moderación de la inflación a lo largo de 2023 con una tasa media en torno al 4%
En diciembre, el IPC se desaceleró hasta el 5,7%, frente al 6,8% de noviembre, gracias al descenso de los precios energéticos. Sin embargo, los precios de los alimentos se configuran como el principal elemento inflacionista, ya que, a su notable incremento, se une el significativo peso que representan en la cesta de productos del IPC.
El IPC subyacente eleva siete décimas su tasa de variación hasta el 7,0% interanual en diciembre, debido a una aceleración en el ritmo de variación de los precios de todos sus componentes, y, principalmente al encarecimiento de los precios de los alimentos elaborados.
Comienza a observarse una significativa moderación del ritmo de avance de los precios de los productos energéticos y también continúan desacelerando los precios de los alimentos no elaborados, lo que obedece a unas menores tensiones sobre los precios de las materias primas en los mercados internacionales. No obstante, la prolongación de la guerra de Ucrania y otros problemas de suministro pueden seguir condicionando la evolución de los precios de muchos productos.
Con este dato, la inflación media anual se sitúa en 2022 en el 8,4% y la media de la subyacente en el 5,2%
Las previsiones apuntan a que la inflación seguirá moderándose los próximos meses y a lo largo del próximo año. En 2023 se espera una tasa media mucho más moderada, en torno al 4%.
En este contexto, resulta especialmente relevante evitar un escenario en el que los aumentos de los precios y los salarios se retroalimenten entre sí, para no producir efectos de segunda ronda que nos lleven a una espiral inflacionista.
En términos de comparación con Europa, el IPCA en diciembre alcanzó una tasa del 5,5%, mientras que en la Unión Monetaria esta tasa se situó en el 9,2%, con lo que el diferencial negativo se eleva a 3,7 puntos porcentuales, con una menor inflación en España.
Dentro del componente subyacente, los precios de los servicios aumentan su ritmo interanual en dos décimas hasta el 4,0%; los precios de los bienes industriales sin productos energéticos aumentan en seis décimas su tasa de variación hasta el 5,2%; y los alimentos con elaboración, bebidas y tabaco aceleran su tasa interanual en 1,7 puntos porcentuales hasta el 16,4%.
Los precios de los alimentos sin elaboración disminuyen su tasa de variación interanual en 1,2 puntos hasta el 11,4%. Destaca el incremento de los precios de productos tan básicos como la leche (37,2%), los huevos (29,8%) o los cereales (22,7%). Prácticamente la totalidad de las rúbricas de alimentos registran tasas superiores al 10%.
Los precios de los productos energéticos registraron una significativa caída de precios en su tasa interanual hasta el -6,9%, lo que supone una fuerte desaceleración en los últimos meses, desde el 37,4% de agosto, debido al menor aumento del precio de las materias primas energéticas. Así, en diciembre el precio del petróleo siguió desacelerando ante las señales de pérdida de dinamismo de la economía mundial, situándose en 83,3 dólares/barril de media, un 10,3% menos que en el mes anterior. Las tasas interanuales también se suavizan hasta el 11,5% en dólares y el 18,1% en euros. En los primeros días de enero, el precio oscila alrededor de los 81 dólares/barril, lo que, de mantenerse, daría lugar a tasas interanuales negativas en este mes del -8,0% en dólares y el -2,4% en euros. Estas tasas se prevé que serán sensiblemente más negativas durante los próximos meses.
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