CEOE pide prudencia ante los buenos datos de empleo por las expectativas a la baja del crecimiento económico
El mes de marzo finaliza con 140.232 cotizantes más y 2.921 desempleados menos, lo que merece una valoración positiva, más aún en un contexto de fuerte incertidumbre, acrecentada por el conflicto bélico en Ucrania, si tenemos en cuenta además el hecho de encontrarnos con un mes de marzo que no ha coincidido con la Semana Santa y su incidencia positiva en el empleo.
No obstante, estos datos deben valorarse con cautela porque lo que podría interpretarse como una normalización en la dinámica del empleo podría variar en función del crecimiento económico, cuyas expectativas se están corrigiendo a la baja. No en vano se observa la sensibilidad de los datos de empleo incluso ante conflictos sectoriales puntuales.
En este momento, el número medio de afiliados en marzo se sitúa en 19.834.504 y el de desempleados en 3.108.763, sin tener en cuenta los excluidos de las listas oficiales por estar realizando cursos de formación o ser demandantes de empleo con “disponibilidad limitada” o con “demanda de empleo específica”.
Estas cifras nos sitúan en niveles de empleo por encima de los previos a la crisis sanitaria siendo notable su incidencia en términos interanuales en las mujeres, en las que el paro ha caído un 19,61%, y los jóvenes con prácticamente un 35% de desempleados menos. Igualmente, la mejora alcanza a todos los territorios y aquellos sectores que más se habían visto afectados por la pandemia, como la hostelería, que ha crecido en 245.764 afiliados respecto a las mismas fechas del año anterior.
También crecen los autónomos en 46.036 respecto a finales de marzo de 2021, destacando las actividades profesionales científicas y técnicas, con un crecimiento en los últimos doce meses en 12.267 personas.
Junto a lo anterior el dato más relevante se sitúa en la contratación indefinida, con 513.677 contratos indefinidos suscritos en el mes de marzo, lo que supone el 30,72% del total de los contratos formalizados, el más alto de la serie histórica en cualquier mes, frente a la media del 10% de años anteriores.
Igualmente es positivo que al cierre de marzo están en ERTE COVID 79.441 personas trabajadoras, 22.295 menos que al final de febrero.
Sin embargo, la incidencia en el alza de los precios y en la falta de materias primas, como consecuencia de la guerra en Ucrania está provocando un aumento de los trabajadores en ERTE ajenos al COVID, desde los 13.575 a finales de febrero a los 17.162 el último día de marzo.
Buenos datos de afiliación y desempleo que no obstante habrá que seguir con prudencia en los próximos meses dada la sensibilidad del empleo a la coyuntura. La inflación y la incertidumbre pueden contraer la contratación, razón por la cual es imprescindible controlar la primera y evitar efectos inflacionistas de segunda ronda, y acertar con las medidas de acompañamiento a las empresas y a las personas trabajadoras.
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