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Fecha
Laboral
02 Ago 2019

CEOE pide políticas que garanticen la inversión y la creación de empleo ante la ralentización de la economía

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Al igual que la EPA del segundo trimestre, los datos de empleo, desempleo y afiliación del mes de julio evidencian una ralentización de nuestra economía, claramente afectada por la desaceleración de la economía mundial y, más particularmente, por la desaceleración de la economía de la Zona Euro, que es nuestro principal mercado de exportaciones.

Se trata, además, de datos insólitos para un mes de julio, época estival en la que tradicionalmente el empleo tiene un buen comportamiento asociado a actividades estacionales, que cohabitan con las todavía altas tasas de desempleo de nuestro país, de marcado carácter estructural.

En este contexto global, la adopción de políticas que garanticen la inversión y la creación de empleo resulta imprescindible, al igual que un marco político estable que aporte seguridad y predictibilidad.

El paro registrado, según los datos hechos públicos hoy por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, desciende en el mes de julio en 4.253 personas.

Resulta reseñable que la caída del paro es la más baja producida en este mes desde 2008, teniendo en cuenta además el buen comportamiento del empleo habitualmente en los meses de verano, asociado fundamentalmente a actividades estacionales del sector servicios.

Por otro lado, en términos desestacionalizados el paro aumenta en 2.915 personas, lo que supone un indicio más de ralentización en el proceso de creación de empleo.

Por su parte, el saldo de los últimos 12 meses refleja una bajada del desempleo en 123.588 parados registrados, con una tasa interanual del -3,94%.

Aunque se abandona la barrera de los tres millones y medio de desempleados, al situarnos en 3.011.433, la cifra más baja desde noviembre de 2008, seguimos próximos a dicha barrera -3.487.148-, si contabilizamos a los excluidos de las listas oficiales por encontrarse en alguna de las situaciones reguladas en la Orden de 11 de marzo de 1985 y, en concreto, por estar realizando cursos de formación o ser demandantes de empleo con “disponibilidad limitada” o con “demanda de empleo específica”.

Afiliación a la Seguridad Social

En línea con el comportamiento de la contratación y el empleo, los datos de afiliación a la Seguridad Social, indicativos de la evolución de nuestro mercado laboral, reflejan un aumento respecto al mes anterior en 15.514 personas.

Nos encontramos ante el crecimiento más moderado desde 2012, siendo el segundo peor en un mes de julio de toda la serie histórica, que evidencia una ralentización del mercado laboral.

Asimismo, estamos ante un aumento en términos desestacionalizados de 4.334 afiliados.

El número de afiliados ocupados se sitúa ya en 19.533.211, siendo el máximo de toda la serie histórica.

En términos interanuales la afiliación aumenta en 490.401 personas, de las que 479.263 corresponden al Régimen General. De esta forma la tasa interanual positiva se sitúa en el 2,58%, con lo que se modera la tasa de crecimiento.

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Los datos de paro y afiliación a la Seguridad Social, hechos públicos hoy, no por esperados dejan de resultar muy preocupantes. Así, en febrero, volvemos a cifras de afiliación por debajo de los 19 millones de ocupados, con algo más de 400.000 afiliados menos que en el mismo mes del año anterior, que marcó el momento previo a la pandemia. No puede ignorarse que un menor volumen de afiliados reduce la capacidad de resiliencia del Estado para hacer frente a la cobertura de protección social, atención sanitaria, educación, etc., imprescindibles en un contexto tan dramático como el actual.

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