CEOE destaca el compromiso de las empresas con el empleo pese a la incertidumbre geopolítica y el fuerte encarecimiento de los costes
CEOE ha destacado el compromiso de las empresas con la creación de empleo, a pesar de un contexto marcado por incertidumbres geopolíticas y un fuerte encarecimiento de los costes laborales y productivos, tras publicarse este lunes los datos de afiliación y desempleo del mes de marzo.
Unos datos que muestran un comportamiento favorable del empleo, impulsado por la incidencia positiva de la Semana Santa en la actividad económica.
Así, marzo cerró con un incremento medio de 211.510 personas afiliadas y una reducción del desempleo en 22.934 personas. De esta manera, el número total de personas afiliadas alcanza la cota más elevada de la serie histórica, con cerca de 21,9 millones de personas afiliadas de media, superando la barrera de los 22 millones en términos desestacionalizados.
El avance de la afiliación fue generalizado en toda España y particularmente intenso en el Régimen General y en sectores directamente vinculados al turismo estacional. En este punto, destacó la Hostelería, con un aumento superior a 79.500 personas, tradicionalmente sensible al calendario festivo.
El trabajo autónomo también registró una evolución positiva, con casi 15.000 autónomos más respecto al mes anterior y más de 40.200 respecto a hace un año. Sobresalió el crecimiento interanual en Actividades profesionales, científicas y técnicas (+16.401 personas), frente al retroceso en Comercio (-12.509).
Más empleo femenino
Otro dato positivo es el avance del empleo femenino: las mujeres se aproximan a los 10,4 millones de afiliadas y representan ya el 47,4% del total, lo que confirma el impacto sostenido de las políticas de igualdad.
En cuanto al desempleo, se registraron descensos significativos en el sector Servicios y reducciones más moderadas en Construcción e Industria. Por contra, hubo incrementos en el colectivo sin empleo anterior y en Agricultura.
El paro continúa situado en más de 2,4 millones de personas, la cifra más más baja en un mes de marzo desde 2008. No obstante, España sigue a la cabeza del desempleo en la Zona Euro y las cifras publicadas no incluyen a las personas con disponibilidad limitada o demandas de empleo específicas, que superan las 600.000, lo que contrasta con las crecientes dificultades de algunos sectores para cubrir sus vacantes.
La cobertura del sistema de protección por desempleo ha alcanzado su valor máximo de la serie histórica, con un 80,7%, con un incremento del gasto medio mensual por persona beneficiaria hasta los 1.610,2 euros, como consecuencia del aumento de los salarios y de las bases reguladoras. De esta forma, el gasto total ascendió en febrero (último dato disponible) a 2.255,5 millones de euros.
La calidad del empleo mostró avances significativos: 4 de cada 10 contratos formalizados son indefinidos y la temporalidad se situó en mínimos históricos del 11,6%. La mejora es especialmente intensa en los trabajadores de 55 o más años, cuya temporalidad ha pasado del 21% al 9% tras la Reforma Laboral, lo que demuestra su eficacia.
Riesgos para las empresas
De cualquier forma, este escenario convive con un contexto geopolítico adverso y con riesgos relevantes para la actividad empresarial. La inseguridad jurídica derivada de cambios regulatorios frecuentes e inesperados es uno de los principales factores de preocupación para las empresas y afecta a las decisiones de inversión, especialmente en un momento en el que los costes laborales continúan incrementándose sin mejoras equivalentes en productividad.
Este entorno impacta de forma más acusada a microempresas y pequeñas empresas, núcleo esencial del tejido productivo en España. La dinámica de creación de empleo muestra estas diferencias estructurales: mientras que las empresas de más de 499 trabajadores registran un avance del 5,8%, en las compañías de 1 a 2 trabajadores este crecimiento es nulo.
Por eso, resulta imprescindible reforzar la competitividad de las empresas, evitando nuevas cargas, costes o gravámenes que puedan limitar la inversión y la capacidad de generar empleo estable y de calidad. Sólo con un entorno regulatorio predecible y una política económica orientada a la productividad será posible que las empresas desplieguen plenamente su potencial como motor de progreso económico, cohesión social y creación de oportunidades laborales.
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