CEOE considera preocupante la caída en la creación de empleo e insiste en la necesidad de apoyar a las empresas en un contexto económico incierto
El mes de julio termina con 7.366 cotizantes menos y 3.230 desempleados más. En términos desestacionalizados, el paro sube en 56.945 personas y la afiliación se incrementa en 9.104 personas. Se trata de un comportamiento inhabitual en el período estival, que anticipa una desaceleración preocupante del empleo, en un contexto económico incierto al que apuntan todos los indicadores. Por ello, CEOE insiste en la necesidad de apoyar a las empresas ante este escenario de incertidumbre.
No puede ignorarse el escenario internacional complejo derivado del conflicto bélico de Ucrania, ni los riesgos que afectan a la actividad económica de nuestro país, tales como el incremento de los tipos de interés, la inflación y la escasez de algunas materias primas, que han obligado a rebajar las previsiones de crecimiento del PIB del Gobierno hasta el 4,3% para este año y hasta el 2,7% para el año 2023.
Entre los colectivos más afectados por este aumento del desempleo están las mujeres, con un incremento de 4.573 personas, un 0,27% más, alcanzando la cifra de 1.728.388 mujeres desempleadas.
En términos territoriales, sube el desempleo en nueve Comunidades Autónomas y en las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, destacando los datos, en términos absolutos, de Cataluña, Castilla-La Mancha y Madrid. Por su parte, baja el paro en Comunidad Valenciana, Andalucía y Principado de Asturias.
Por sectores, sube el paro especialmente en el sector servicios, con incrementos también en construcción y agricultura. Sin embargo, baja el desempleo en la industria y en el colectivo sin empleo anterior.
En cuanto a los autónomos, descienden en 10.422 respecto a finales de junio de este año, con lo que todo apunta a que el cierre de 2022 será con un descenso en este colectivo, cambiando la tendencia de los últimos 10 años.
Como datos positivos, destaca de nuevo el dinamismo de la contratación indefinida, con 685.992 contratos indefinidos suscritos en el mes de julio, una cifra que multiplica por cuatro la media histórica, lo que supone el 41,4% del total de los contratos formalizados, que afianza la tendencia de los últimos meses.
Es notable también el comportamiento positivo del empleo de los jóvenes, con un 6,26% de desempleados menos que en el mes de junio, el mejor dato de la serie histórica.
Lamentablemente, pese a lo anterior, nos mantenemos a la cabeza de las tasas de paro de la Unión Europea, lo que supone una anomalía de nuestro mercado laboral. Esta circunstancia requiere seguir avanzando en el refuerzo de mecanismos que faciliten el ajuste entre la oferta y la demanda de empleo (políticas activas de empleo, movilidad y formación a lo largo de la vida).
En definitiva, nos encontramos ante datos preocupantes que apuntan a una desaceleración que obliga a redoblar los esfuerzos en términos de flexibilidad, contener la inflación y la presión fiscal y moderar el coste laboral, incluyendo el salario mínimo interprofesional, promoviendo así un contexto de estabilidad regulatoria y certidumbre que genere confianza a los inversores y priorice el mantenimiento y la creación de empleo.
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