31 oct 2019
Valoración PIB

La economía española mantiene su ritmo de crecimiento en el tercer trimestre

Cambia sustancialmente la composición del crecimiento, ganando de nuevo protagonismo la demanda interna.

Trabajador

La economía española, según el avance del INE, registró en el tercer trimestre de 2019 un aumento trimestral del 0,4%, la misma tasa que en el trimestre anterior. En tasa interanual, el ritmo de crecimiento se mantuvo en el 2,0%. Por lo tanto, se frena el proceso de desaceleración en términos de actividad.

Sin embargo, el empleo sí que muestra una ralentización significativa, y ya crece a un ritmo interanual inferior al 2%.

En este escenario, la productividad por ocupado vuelve a terreno positivo, tras cinco trimestres de caídas. Esto, unido a la ligera moderación de la remuneración por asalariado, que crece más que el PIB y el empleo, ha permitido un menor incremento de los costes laborales unitarios (2,1%, frente al 2,8% del trimestre anterior).

En un primer análisis de los resultados cabe destacar:

  • La aportación de la demanda interna gana dinamismo de forma notable y se sitúa en 1,8 puntos porcentuales, ocho décimas superior al trimestre anterior, recuperando la contribución que venía registrando a comienzos de año.

 

  • Por el contrario, el sector exterior reduce su aportación al crecimiento hasta 0,2 p.p., tras haber alcanzado 1 p.p. en el segundo trimestre.

 

  • Por lo tanto, la composición del crecimiento del segundo trimestre fue algo transitorio y la economía española vuelve a basar su crecimiento principalmente en la demanda interna.  De hecho, el consumo y la inversión en bienes de equipo recuperan su vigor notablemente, con tasas interanuales del 1,5% y 5,9%, respectivamente.

 

  • Llama la atención el retroceso de la inversión en construcción, con caídas en sus tasas interanual e intertrimestral.

 

  • El gasto en consumo final de las Administraciones Públicas continúa aumentando, acelerando su tasa de crecimiento hasta del 2,5%, siendo uno de los componentes más estables del PIB en su ritmo de avance.

 

  • Desde el punto de vista de los flujos exteriores, las exportaciones mantienen un ritmo notable de crecimiento, mientras que las importaciones se aceleran, lo que ha dado lugar a que la contribución del sector exterior disminuya ocho décimas hasta 0,2 p.p.

 

  • Por el lado de la oferta, sobresale la evolución de la actividad industrial, que ha recuperado tasas de crecimiento positivas. Sin embargo, destaca la atonía de la actividad de la construcción en este periodo, tras los fuertes avances de trimestres anteriores. El sector servicios se desacelera desde el 2,8% hasta el 2,4%.

 

  • El deflactor del PIB aumenta un 1,7%, lo que contrasta con una tasa de IPC mucho más moderada (0,1% en octubre).

 

  • Mientras que la actividad mantiene su tasa de crecimiento en el 2%, la creación de empleo se modera notablemente, con una tasa interanual del 1,8%, frente al 2,5% del trimestre anterior. Esto supone un incremento neto de 332.000 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo en el último año. Por sectores, sobresale la construcción, con una tasa del 2,2%, que contrasta con las registradas a comienzos de año, superiores al 10%. Destaca la creación de empleo más intensa en la industria manufacturera, que alcanza un 2,7%. 

 

  • Uno de los aspectos más positivos es la evolución de la productividad por ocupado, que es positiva en el tercer trimestre, tras cinco trimestres consecutivos en terreno negativo. Si a esto se le une la leve desaceleración de la remuneración por asalariado hasta el 2,2%, los costes laborales unitarios aumentan a un ritmo menor (2,1%, frente al 2,8% precedente).

 

La economía española ha frenado su senda de desaceleración en términos de actividad, pero no de empleo. Aun así, la economía española crece por encima de la media europea y nuestros fundamentales continúan siendo sólidos: inflación reducida, superávit exterior y menor endeudamiento del sector privado. 

Conviene resaltar que, si las bases de nuestra economía siguen siendo sólidas, es precisamente gracias a las reformas abordadas durante los últimos años. Desde CEOE creemos que es necesario iniciar un nuevo proceso de reformas estructurales que impulse la competitividad de la economía española, sin olvidar la necesidad de continuar la senda de consolidación fiscal, tal y como se recoge, junto con otras propuestas, en el documento Prioridades empresariales ante las Elecciones Generales del 10 de noviembre de 2019.

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