11 ago 2020
Artículo de opinión

España ante la crisis

Jose Alberto

La presente crisis está siendo de una adversidad desconocida, con el agravante de que la incertidumbre acerca del desarrollo de tratamientos adecuados o vacunas para la enfermedad dificulta vislumbrar sus consecuencias a futuro en la economía y la sociedad. En España, la situación es especialmente difícil por nuestra especialización productiva en los sectores de proximidad y movilidad que son los más afectados, por la mayor presencia de pymes con un tamaño medio pequeño, que son empresas más vulnerables ante la crisis y por la mayor duración e intensidad de las restricciones a la actividad y movilidad que se está produciendo en nuestro país.

A diferencia de la crisis anterior, las instituciones europeas han reaccionado con prontitud y acierto, y se han planteado respuestas comunes por parte de la UE, que trasciende la aplicada individualmente por cada Estado miembro. Una respuesta que se ha reflejado en una serie de medidas que han ido ganando en intensidad y ambición conforme íbamos conociendo la gravedad de la crisis y que en un principio tuvo su cara más visible en la disposición del BCE a asumir una responsabilidad total para cubrir las necesidades de financiación de Gobiernos y empresas, pero cuyo mejor colofón ha sido el Plan Europeo de Recuperación.

Desde las primeras semanas de la crisis, CEOE abogó por reivindicar la puesta en marcha de un plan de recuperación de la UE claro, ambicioso y coordinado que contribuyera a mejorar la confianza y la capacidad de inversión. Se reclamó un estímulo fiscal europeo capaz de movilizar recursos para apoyar a los Estados, al tiempo que deberían desplegarse instrumentos nuevos, de acuerdo con la naturaleza extraordinaria de la crisis. Con este propósito, y previa búsqueda de alianzas y consensos, logramos que Business Europe, confederación europea de asociaciones patronales en la que participamos, planteara a la Comisión Europea la necesidad de esta iniciativa para las empresas europeas.

La aprobación del reforzamiento del Marco financiero Plurianual 2021-2027 y en especial del Plan Europeo de Recuperación es una gran noticia de la que tenemos que alegrarnos todos los españoles y de la que CEOE está orgulloso de su participación y que por ello que ha de ponerse especialmente en valor. La cuantía de los fondos que de forma global superan los 1,8 billones para los próximos años, constituye la mayor respuesta económica dada hasta ahora en Europa. Como consecuencia, la política monetaria ya no es el único instrumento común para dar respuesta a la crisis y este fondo de recuperación, a priori coyuntural, se puede convertir en el embrión de una nueva herramienta de política económica comunitaria de carácter presupuestario.

Por primera vez, la Comisión Europea acudirá a los mercados para obtener financiación por valor de 750.000 millones, la cuantía del programa total del Plan de Recuperación. Esto, sin duda, evitará que se asuman las consecuencias de la crisis y que tendría serias repercusiones en los Estados más endeudados, aumentando su vulnerabilidad ante episodios de crisis internacionales. Por último, cabe señalar la rapidez con la que se ha conseguido el acuerdo, teniendo en cuenta la divergencia de posicionamientos iniciales.

A España le corresponden alrededor de 140.000 millones de euros en total, de los cuales 72.700 millones serán en forma de ayudas y el resto a través de préstamos. Este plan es una oportunidad para acelerar la transformación estructural de nuestro tejido productivo y modernizar Europa, puesto que se quiere priorizar, entre otros, los proyectos relacionados con la transición energética y digital, la formación y la innovación. Como resultado, nuestra economía podrá incrementar nuestro potencial de crecimiento a largo plazo, por la vía de contar con empresas más competitivas y resilientes ante la crisis.

CEOE quiere formar parte activa de esta oportunidad histórica, mediante la puesta en marcha de la Oficina Técnica de Apoyo para Proyectos Europeos. El objetivo de esta oficina no es otro que dar un apoyo técnico a las empresas para aprovechar de la manera más eficaz los recursos procedentes del Plan Europeo de Recuperación que han designado para España. Ya avanzo que una de nuestras peticiones es que los proyectos que sean susceptibles de colaboración o cofinanciación público-privada deben potenciarse tanto para movilizar un mayor volumen de inversiones, como para lograr que estas inversiones respondan a necesidades reales de futuro.

En el marco del Acuerdo de la UE sobre el Fondo de Recuperación Europeo, cobra vital importancia el diseño y la aprobación de los Presupuestos Generales para 2021, tras los doblemente prorrogados en vigor, muy alejados de las necesidades actuales. Unos nuevos presupuestos pueden ser necesarios para facilitar que los recursos europeos previstos puedan llegar y emplearse adecuadamente. Para poder disponer de estos fondos sin limitaciones todo hace indicar que vamos a tener que cumplir una cierta condicionalidad implícita. En este contexto, la política económica puede contribuir a mejorar la confianza empresarial, si se reorienta a crear un clima más favorable a la empresa comprometiéndose a evitar cualquier tipo de subida impositiva y manteniendo en el tiempo las reformas que han funcionado bien.

Ante una crisis como la presente, no puede haber otra prioridad distinta, por muy legítimas que sean, que la de acelerar la normalización económica. Ante ello, los próximos presupuestos deberán ser mejores, con un alto grado de credibilidad y eficientes, cuanto mayor consenso recaben y aquí el marco del diálogo social puede allanar el camino de los acuerdos políticos, alcanzando encuentros. Es verdad que el Plan Europeo de Recuperación es una oportunidad única que pone en valor nuestra pertenencia a la UE y constituye un avance crucial en el proceso de integración europea. Europa ha dado una clara muestra de solidaridad, pero el turno de España es ahora el de nuestra responsabilidad colectiva.