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13 abr 2018
IPC

CEOE prevé un ligero descenso de la inflación en abril y tasas por encima del 1% posteriormente

La inflación general se ha aproximado a la subyacente, a medida que la aportación al incremento de los precios generales del componente energético se ha ido moderando, situándose ambas en el 1,2% en el mes de marzo.

Surtidor
©Dreamstime

Destaca, en este periodo, el incremento de la inflación subyacente de una décima hasta el 1,2%, debido al aumento de precios en su componente de Servicios, a causa del efecto Semana Santa que este año se celebró en marzo y en 2017 fue en abril.

Según CEOE, durante los próximos meses, de mantenerse los precios del petróleo en los niveles actuales (67 $/barril en lo transcurrido de abril), se espera que la inflación disminuya ligeramente en abril al compensarse el efecto Semana Santa, para posteriormente situarse en tasas ligeramente por encima del 1%.

En el mes de marzo, la tasa interanual del Índice de Precios de Consumo (IPC) se aceleró una décima hasta el 1,2%. La inflación subyacente también aumentó una décima hasta el 1,2%, por lo que se sitúa en línea con el IPC general. Esta evolución se debió fundamentalmente al aumento de los precios del grupo de Ocio y cultura y Hoteles, cafés y restaurantes, influidos por el efecto Semana Santa, que este año se celebró en marzo y en 2017 fue en abril, lo que se ha reflejado en un aumento de los paquetes turísticos y de los servicios de alojamiento.

Analizando los componentes de la inflación subyacente, se observa que, de no ser por el efecto Semana Santa, se habría observado un descenso de la inflación subyacente, que se verá trasladado al mes de abril. Así, aunque los precios de los Servicios aceleraron dos décimas su ritmo de variación hasta el 1,9%, los precios de los Bienes industriales sin productos energéticos registraron una tasa de variación del -0,1%, frente la estabilidad del mes anterior, y los de los Alimentos con elaboración, bebidas y tabaco se desaceleraron una décima hasta el 1,3%.

Los precios de los Alimentos sin elaboración aumentaron un 1,6% interanual, registrando un fuerte repunte desde el 0,3% registrado en febrero. Entre las causas, destacan los incrementos de precios de los huevos, aceites y grasas, carne de ovino y crustáceos, moluscos y preparados del pescado.

Durante los últimos meses se ha moderado notablemente el diferencial de precios del petróleo con el año anterior, registrando una significativa desaceleración el componente de carburantes y combustibles, a lo que se une el descenso de los precios de la electricidad, lo que se refleja en una moderación en el componente Productos energéticos. En concreto, en marzo la tasa interanual de los precios de los productos energéticos fue del 1,3%, ligeramente por encima de la inflación y ya por debajo de los incrementos registrados en otros componentes como los Servicios o los Alimentos sin elaboración. 

El precio del petróleo en marzo presentó un ligero repunte con respecto a febrero, situándose en 66,0$/barril. Este precio supone un incremento del 28,6% con respecto a marzo de 2017, aunque debido a la apreciación del tipo de cambio, el incremento en euros ha sido tan solo del 11,4%. Este incremento se ha visto reflejado en el componente de Carburantes y combustibles que se ha incrementado un 2,6%, frente al 1,8% del mes anterior. En lo transcurrido de abril, el precio del petróleo se ha mantenido en torno a 68$/barril, que de continuar así supondría un alza del 27% en dólares y del 10% en euros.

De estabilizarse los precios del petróleo en los niveles actuales, la influencia de la energía en la evolución de los precios será similar en los próximos meses de 2018. Además, en abril, el efecto Semana Santa, que ha elevado los precios de los servicios turísticos, se verá compensado, por lo que la inflación subyacente podría disminuir alguna décima.

El Índice de Precios de Consumo Armonizado se sitúa en el 1,3% en marzo, una décima más que en el mes anterior, mientras que el índice promedio de la Unión Económica y Monetaria aumenta tres décimas hasta el 1,4%. Con este dato, el diferencial se torna ligeramente negativo.

No obstante, conviene recordar que cualquier deterioro de la competitividad tendrá un efecto en el crecimiento de la economía española. Por ello, se debe continuar con la moderación salarial para seguir consolidando la recuperación gracias a mejorar la competitividad y favorecer la creación de empleo.