Una negociación reflexiva y prudente

Artículo de Juan Rosell para COLPISA 25/01/2018

Ante la reunión de hoy entre representantes de CEOE, CEPYME, CCOO y UGT, los empresarios queremos recordar que tanto la Junta Directiva de CEOE como la de CEPYME, en sus recientes reuniones, hemos estudiado y analizado la situación de la economía española y del mercado de trabajo. El objetivo era lograr una serie de propuestas y reflexiones de cara a las negociaciones que nos puedan llevar a alcanzar un nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, AENC.

Una de nuestras primeras conclusiones ha sido subrayar la máxima disposición de los empresarios para llegar a acuerdos con UGT y CCOO, que sirvan para firmar un IV AENC. Así se lo haremos saber hoy en la reunión, al igual que explicaremos que defendemos una duración del mismo no inferior a dos años.

Los representantes empresariales defenderán como propuesta que el acuerdo contenga un gran número de cuestiones relacionadas con la productividad. En este sentido, CEOE y CEPYME consideramos imprescindible para la mejora de la competitividad de las empresas poner sobre la mesa temas como el absentismo, aspectos relativos a la contratación, a la necesaria modernización de la negociación colectiva, y a la flexibilidad de la jornada, entre otros. Es decir, no podemos limitarnos a una negociación de bandas salariales.

Por lo que respecta a la modernización de la negociación colectiva, por ejemplo, ya hemos insistido en numerosas ocasiones que la negociación y la regulación del mercado de trabajo por parte de los interlocutores sociales, que son los que conocen realmente los sectores económicos, se han convertido en grandes herramientas para hacer que la negociación sea más ágil, eficaz y adaptada a las necesidades del nuevo marco de relaciones laborales. Y en esa dirección debemos avanzar.

Los empresarios también pediremos a los sindicatos que el plazo de negociación no se dilate más allá de finales del mes de marzo, con la intención de no alargarnos en debates sobre los mismos temas y que no tienen, normalmente, mayor utilidad. Además, nuestra propuesta salarial estará en línea con la planteada en la negociación del año pasado, si bien vamos a darle una especial importancia a la parte variable. De todo lo que significan las cifras concretas, las iremos precisando a medida que vaya avanzando las negociaciones.

Además, los negociadores debemos tener en cuenta que todo desvío en los incrementos salariales pueden traer consigo la pérdida de competitividad lograda en los últimos años. Algo que no debe ocultar el hecho de que haya factores esenciales que han impulsado la economía en 2017 y que, según apuntan algunas perspectivas, van a seguir vigentes en este año 2018. Por ejemplo, las condiciones financieras o la inversión empresarial.

Pero no podemos olvidar tampoco que existen factores económicos que pueden reducir o limitar el crecimiento en 2018. A modo de algunos ejemplos, podemos señalar que no es nada fácil que el consumo de las familias mantenga los ritmos actuales dado que la tasa de ahorro se ha reducido considerablemente en estos tres últimos años. Tampoco lo que es el sector público debe seguir mostrando su compromiso con el cumplimiento del objetivo del déficit, por lo que su gasto corriente y la inversión pública seguirán contenidos. Es decir, debemos negociar con prudencia las subidas salariales para evitar la pérdida de competitividad y tener muy en cuenta que aún hay más de un 50% de pymes con pérdidas.

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