“Reducir las cotizaciones”

Artículo de Francisco Aranda, vicepresidente portavoz de CEIM, publicado en ABC EMPRESA:

Los empresarios de Madrid alertamos ya de que incrementar ahora las cotizaciones en España destruirá actividad económica (especialmente de las pymes) y, por lo tanto, reducirá más el ritmo de creación de empleo. Y las consecuencias automáticas de estas circunstancias es la caída de la recaudación, tanto en IRPF, como en impuestos indirectos y cotizaciones. Por lo tanto, esa medida en vez de ayudar a enjuagar las ya debilitadas cuentas de la Seguridad Social, provocará justamente el efecto contrario. Se trata de mero sentido común. No obstante, ya hay análisis concretos que ratifican este planteamiento. La AIReF estima que solamente el incremento de las bases máximas de cotización puede suponer un frenazo para la economía de una décima de PIB y de cerca de 40.000 empleos.

No olvidemos que las cotizaciones a la Seguridad Social suponen casi un 40% más del salario del empleado, de manera que para recibir, por ejemplo, 1.000 euros netos mensuales, ha de generar un valor con su trabajo que compense casi el doble del salario, que es el coste que le cuesta a empleador. Si las cotizaciones aumentan, el desfase será mayor, el coste superior y la contratación será lógicamente de menor cuantía. Es normal que el Ministerio de Trabajo se preocupe por las cuentas de la Seguridad Social, pero es evidente que la solución no pasa por subir las cotizaciones.

El último año ha sido bueno para nuestro mercado de trabajo porque se han generado más de medio millón de empleos, pero hay síntomas de agotamiento, así que desde CEIM consideramos que sería contraproducente arrojar más peso en la máquina tractora de empleos. Hemos logrado reducir la tasa de paro en más de doce puntos respecto al 27,1% que alcanzó en 2013 y se ha logrado recuperar casi el 75% de los afiliados perdidos durante la crisis, pero eso no es suficiente. Nuestra sociedad sigue teniendo pendiente el compromiso de solidaridad de incorporar al mundo del trabajo a una parte todavía importante de la sociedad porque el crecimiento de la economía tiene que ser inclusivo, por ello es fundamental que no se ceben más las cargas fiscales.

De los 35 países que componen la OCDE, España figura en el noveno puesto donde resulta más caro crear un empleo. Las empresas que operan en nuestro país tienen que aportar 23,9 puntos de carga tributaria a la Seguridad Social, mientras que las empresas del resto de la OCDE soportan 15. Y este ya enorme impuesto al empleo no tiene ninguna lógica porque España soporta la tercera tasa más alta de desempleo de la organización con sede en París, solo superada por Grecia y Sudáfrica, y además seguimos duplicando la tasa de paro de la UE.

Las cotizaciones sociales son un impuesto que penaliza la contratación, por lo tanto afecta a la generación de empleo. Pero se trata de un impuesto indirecto que grava el trabajo de los empleados de España, disminuyendo la competitividad exterior de nuestro capital humano frente a la de otros países. Y esto es muy relevante en una economía globalizada.

Las medidas recaudatorias que se están poniendo en marcha y las que solo se están anunciando pueden terminar ahogando la creación de empleo tanto por la parte alta como por la más baja. Incrementar por decreto el SMI, sin medidas complementarias, lanza el mensaje de que es más caro contratar a los menos empleables y, al mismo tiempo, incrementar las cotizaciones a los salarios más elevados comunica a gritos que contar con perfiles de alto valor añadido es igualmente más caro aquí. Por lo tanto, se están reduciendo los dos caminos que existen para ser competitivos, tanto el de precios bajos como el de valor añadido o la calidad.

La propia OCDE lanzaba a España la recomendación hace sólo unos meses de reducir las cotizaciones de los trabajadores con salarios más bajos para eliminar barreras a los más desfavorecidos.

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