¿Por qué las mujeres eluden el poder?

Entrevista de Teresa González Manso para la revista Yo Dona.

Curiosamente, la ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, y Ana Plaza Arregui, secretaria general de la CEOE, nacieron y crecieron en Valladolid. Cuando las dos eran adolescentes y paseaban, cada una por su lado, por el centro de la ciudad, ninguna podía imaginar que, años más tarde, ambas alcanzarían el poder en sus respectivas profesiones. Encabezar un ministerio es un destino codiciado para cualquier político. Y gestionar el día a día de la confederación de organizaciones empresariales tampoco es un puesto para despreciar. Sin embargo, ellas son excepciones. La gran mayoría de las profesionales nunca alcanza la cima laboral, donde solo hay un 22% de mujeres. El poder político y el económico son todavía difíciles de conseguir para las mujeres. La buena noticia es que dos de los países que hacen girar el mundo (Reino Unido y Alemania) están ya gobernados por mujeres: Theresa May y Angela Merkel. Algo está cambiando.

YO DONA. ¿Rechazan las mujeres los puestos de alta responsabilidad?, ¿Nos falta ambición para subir más alto?
ANA PLAZA ARREGUI Sucede, en parte porque valoramos más las consecuencias de dar ese paso y no actuamos por impulso. En el caso de los hombres, el ansia de liderazgo les empuja directamente hacia arriba. Las mujeres tenemos una concepción distinta del poder o, para ser más exacta, este va adquiriendo cualidades tradicionalmente femeninas: flexibilidad, empatía o colaboración. Es probable que esta feminización se haya ido produciendo por la influencia cada vez mayor de las que ocupan puestos de responsabilidad.
ISABEL GARCÍA TEJERINA Muchas veces ellas renuncian a ascender en el trabajo o a ocupar puestos directivos porque buscan una vida plena (maternidad, profesión familia) y eso las obliga a diversificar su tiempo y energía. Obviamente, la responsabilidad exige entrega y largas horas de trabajo. Ejercer el poder supone una carga pesada. Y, al menos para mí, implica actuar con ejemplaridad. Más que hablar de falta de ambición yo diría que buscamos el equilibrio personal.

YO DONA. Hay informes que aseguran que nos sentimos menos seguras de nuestra valía que nuestros colegas hombres.
ISABEL GARCÍA TEJERINA Es algo que vincularía con nuestro nivel de exigencia personal. Probablemente para nosotras es más alto que para ellos, ya hasta que no lo alcanzamos no estamos satisfechas del todo.
ANA PLAZA ARREGUI Es verdad que tenemos más implantada la autoexigencia. No solemos presentarnos a un ascenso si no cumplimos el cien por cien de los requisitos del puesto. En este sentido, los hombres son más lanzados.

YO DONA. ¿Nos vendemos peor?
ISABEL GARCÍA TEJERINA Quizá sí. Somos menos vanidosas que los hombres, necesitamos adornarnos menos y eso, al final, se traduce en la manera de presentarnos ante los demás y en el lugar que nos situamos a nosotras mismas. Tal vez nos convendría un poquito más de marketing y ser más prácticas.
ANA PLAZA ARREGUI Sí. Somos más modestas, nos cuesta vender humo, y nos vendría bien valorarnos mejor.

YO DONA. ¿Han pagado algún peaje para llegar a lo más alto?
ISABEL GARCÍA TEJERINA Nada sale gratis en la vida. He trabajado muchísimo. Estudiaba Ingeniero Agrónomo y empecé también Derecho. Luego amplié los estudios en Francia y EEUU. Siempre he hecho dos o tres cosas al mismo tiempo, pero nunca he tenido la sensación de perderme algo. No he dejado de salir con mis amigos ni de practicar deporte o tener mis ratos de ocio. Procuro hacer todo lo mejor posible. Renuncias, ninguna; exigencias, todas.
ANA PLAZA ARREGUI Acceder a un puesto directivo implica sacrificio. Pero yo tampoco siento que haya renunciado a nada que me deje un vacío. Nos pasamos la vida eligiendo. Si decides quedarte a trabajar un fin de semana en lugar de salir de copas, has hecho una elección. La gente cree que las mujeres renuncian a muchas cosas porque tenemos más obligaciones que los hombres en otros ámbitos de la vida. El secreto estriba en que ellos también las compartan, porque son comunes a los dos. Pero vivimos todavía en una sociedad muy sesgada.

YO DONA. ¿La familia empuja o ralentiza el ascenso?
ANA PLAZA ARREGUI En mi caso empuja y, además, desde pequeña. La figura fundamental ha sido mi padre. Empecé a estudiar Geografía e Historia, y él me ayudo a reorientarme hacia Empresariales. Fue lo mejor que pudo pasarme. Luego también acabe Geografía, ya casi por hobby. Igualmente, el impulso de mi padre ha sido esencial. La familia proporciona estabilidad, y necesitas que te entienda y te preste su apoyo.
ISABEL GARCÍA TEJERINA Mi madre siempre nos ha motivado: a estudiar, a salir al extranjero, a hacer diferentes cosas…, aunque mi padre también me dio estímulo y oportunidades que supe aprovechar. A día de hoy, mi familia sigue actuando con enorme paciencia y generosidad. Y hablo de esta porque, en mi puesto, a veces perjudicas directa o indirectamente. A uno de mis hermanos tuve que pedirle que rechazara un puesto de trabajo porque tenía vinculación conmigo. Actualmente no puedes dar motivo ni al más pequeño comentario.

YO DONA. ¿Quién les ayudo más y quién le puso la zancadilla?
ISABEL GARCÍA TEJERINA Siempre tendré que destacar a una persona, Miguel Arias Cañete (actual Comisario Europeo de Acción por el Clima y Energía). Cuando era ministro de Agricultura valoró mis cualidades profesionales y me promocionó desde el gabinete a la Secretaría General. Además de impulsar a las mujeres no enseñaba a trabajar. Aprendí mucho de él. En cuanto a las trabas, no recuerdo ninguna. Superar las dificultades y aceptar las injusticias es aprender a vivir.
ANA PLAZA ARREGUI Tuve la suerte de que en un momento clave de mi vida alguien confió en mí y me dio una responsabilidad para la que, entonces, no estaba preparada. Trabajé muy duro con el objetivo de ganarme el respeto de mi entorno que, además, estaba relacionado con la ingeniería y era bastante masculino. Curiosamente, el traspié (en realidad fue enfrentamiento) llegó de manos de una mujer.

YO DONA. Pocos hombres reconocerían tan abiertamente que asumieron un puesto que les vendría grande.
ANA PLAZA ARREGUI Quizá no. A ellos les cuesta admitir que no cumplen las expectativas. En aquel momento yo aguantaba el tipo a base de esfuerzo y sangre fría.
ISABEL GARCÍA TEJERINA No te venía grande, Ana, porque saliste adelante. Quien te promocionó sabía que eras capaz de asumirlo, aunque al principio te costara. Yo lo viví igual cuando pegué el salto a trabajar en un gabinete a ser el número dos del ministerio. Efectivamente, durante los primeros meses te sientes desbordada, luego demuestras que estás preparada.

YO DONA. ¿Liderar con mano de hierro o guante de seda?
ISABEL GARCÍA TEJERINA Procuro ser siempre respetuosa con todo el mundo, tanto en el fondo como en las formas. Así haces la vida más agradable a los demás y a ti misma. Lo cual no significa renunciar a tus posiciones. Desde este punto de vista, sin duda, soy partidaria del guante de seda. Ahora bien, cuando se trata de defender los intereses de los ciudadanos en, por ejemplo, ámbitos comunitarios, resulto muy firme en mis convicciones y, si es necesario, aplico el puño de hierro.
ANA PLAZA ARREGUI Siempre he sido bastante exigente conmigo misma y, por tanto, también lo soy con los demás. Es necesario que todo el equipo todo el equipo camine en una única dirección. Empecé con mucha fuerza pero, con los años y la experiencia, he aprendido a mostrarme más diplomática y a no plantear las cosas tan directamente.

YO DONA. Para que las mujeres puedan ascender es importante dejar de estigmatizar laboralmente a los padres que se ocupan de sus hijos.

ANA PLAZA ARREGUI Quizá no sea un comportamiento frecuente, pero tampoco creo que se señale negativamente a los hombres que concilian. Es más, hace poco tuvimos una reunión para fijar una serie de fechas y uno de los asistentes pidió cambiar una porque su hijo se iba a estudiar a Inglaterra y quería acompañarle en el primer día de colegio.
ISABEL GARCÍA TEJERINA A estas aturas, me resulta increíble que alguien penalice laboralmente a un padre por atender a sus niños. Más bien lo contrario, debería servir de ejemplo. Por fortuna, son actitudes que van desapareciendo.

YO DONA. ¿Cómo se puede aupar el talento femenino y darle mayor visibilidad?
ANA PLAZA ARREGUI
Hay que unir fuerzas. Deben implicarse tanto la sociedad como las empresas, los medios de comunicación y las administraciones elaborando legislaciones favorables. Y, por supuesto, las propias mujeres tienen que dar el paso. En la CEOE ofrecemos un programa, Promociona, que fomenta la presencia femenina en la alta dirección y da visibilidad. El networking es también importantísimo y ahora existen muchas oportunidades para darse a conocer a través de foros, encuentros o círculos laborales. No olvidemos tampoco que las profesionales están sobradamente preparadas, incluso más que los hombres.
ISABEL GARCÍA TEJERINA Esta revista es un ejemplo de cómo aupar a las mujeres cada semana. Cada semana, Yo Dona visibiliza a profesionales de distintos ámbitos que están ahí y que pueden servir de modelo a otras. Somos capaces de hacer cosas increíbles. En el Ministerio entregamos premios a la excelencia y a la innovación de mujeres rurales, y nos admiramos del talento que tienen estas emprendedoras para ver la vida con otros ojos y descubrir oportunidades.

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