Modernizando la negociación colectiva

Artículo de Jordi García Viña, director del Departamento de Relaciones Laborales de CEOE, en la revista Empresario

Como venimos haciendo desde el año 2002, las organizaciones empresariales CEOE y CEPYME y Sindicales CCOO y UGT hemos suscrito, el 5 de julio de 2018, un nuevo Acuerdo de Negociación Colectiva con la finalidad, desde su naturaleza obligacional, de facilitar a los negociadores criterios, orientaciones y recomendaciones para la negociación de sus convenios.

La experiencia positiva de acuerdos anteriores evidencia que el establecimiento de estos criterios, orientaciones y recomendaciones, para acometer los procesos de negociación colectiva, ha colaborado a afrontar en mejores condiciones las situaciones de crisis e incertidumbre económica, a adaptarse al entorno cambiante que tienen empresas y trabajadores, así como a reducir los efectos de estas situaciones sobre el empleo.

También los Acuerdos para la Negociación Colectiva han ahondado en la función que tradicionalmente han venido desempeñando en nuestro país el diálogo y la concertación social en la reducción de la conflictividad laboral y, en definitiva, en consolidar un clima de paz social.

A través de los sucesivos acuerdos, los interlocutores sociales, en un ejercicio de responsabilidad, hemos pretendido impulsar el valor de la negociación colectiva como instrumento excepcional de respuesta ante las distintas situaciones económicas bajo las cuales se han suscrito.

negociacion colectiva

Así, el II Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (II AENC) se fundamentó en un escenario de intenso y creciente deterioro de la actividad, el tejido productivo y el empleo, agravado con respecto al que determinó la firma del primer AENC, mientras el III AENC partía de un escenario en el que en 2015 se estaba afianzando la recuperación de la actividad y se preveía una continuidad de esa recuperación en 2016 y 2017, aunque con importantes incertidumbres.

Por su parte, el IV AENC pretende contribuir a la recuperación económica y del empleo, y para ello persiste y profundiza en los objetivos y criterios de acuerdos precedentes, con el fin de dar continuidad a compromisos en ellos recogidos, que apuestan por lograr un adecuado equilibrio entre flexibilidad para las empresas y seguridad para los trabajadores.

Sus objetivos son la creación de empleo, la mejora de la empleabilidad de los trabajadores y de la competitividad de las empresas y la lucha contra la economía sumergida, y presenta una novedad respecto a los anteriores acuerdos, ya que contiene no solo recomendaciones para la negociación colectiva, sino también un anexo en el que se incluyen una serie de acuerdos alcanzados entre las organizaciones empresariales y sindicatos firmantes, y que deben ser desarrollados por medio de modificaciones normativas con la intervención del Parlamento o del Gobierno.

“La firma de los AENC constituye una práctica excepcional en el conjunto de la Unión Europea”

La firma de los AENC, con su carácter de recomendación y no de mandato, constituye una práctica excepcional en el conjunto de la Unión Europea, anhelada por algunos de los países de nuestro entorno por su utilidad. Por esta razón, deberíamos ser conscientes de su importancia y de la conveniencia de incluir sus recomendaciones en los convenios colectivos, por supuesto, siempre y cuando sea posible.

Sin embargo, la firma de estos acuerdos no tendría ninguna utilidad en la construcción del mercado de trabajo en España si no va acompañada de la negociación continua en los más de 5.000 convenios colectivos que se negocian en nuestro país.

Es en estas negociaciones donde deben ponerse en práctica las orientaciones en ellos recogidas, con una actitud proactiva y renovadora, modernizando la negociación colectiva, que permita a los convenios desarrollar en toda su extensión la función que están llamados a desempeñar en la configuración de nuestras relaciones laborales.

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