La tormenta perfecta

Artículo de Juan Pablo Lázaro publicado en el Pais.

La evolución económica de España en los últimos años ha sido muy positiva. A ello ha contribuido, un entorno internacional favorable de tipos de interés bajos, el descenso del precio del petróleo, la situación geopolítica que ha beneficiado al turismo y, la liquidez aportada por el Banco Central Europeo. También ha sido importante la capacidad de gestión de los empresarios y trabajadores españoles que han sabido mejorar la productividad y la competitividad. Pero, sin duda, ha sido definitiva la política económica desarrollada por el Gobierno basada en una reforma fiscal que ha reducido impuestos y, por tanto, ha aumentado la renta disponible; una reforma del sistema financiero que ha servido para sanear nuestro sistema de cajas y bancos; la puesta en marcha de un plan de pago a proveedores de las distintas administraciones, que ha inyectado la liquidez y, sobre todo, una reforma laboral que ha sido la más valiente realizada por ningún Gobierno y que ha permitido la continuidad de muchas empresas.

Sin embargo, lo acontecido en las últimas semanas, puede provocar un peligroso cambio de tendencia. Así, la subida del impuesto de Sociedades; el incremento de las cotizaciones sociales al producirse un desplome parcial de las mismas; la evolución de los precios del petróleo; el importante incremento del salario mínimo interprofesional superior a lo acontecido en los últimos 30 años; así como la postura de los sindicatos en los acuerdos colectivos (ANC) exigiendo unos mínimos de subida, sin tener en cuenta la situación de cada sector, auguran la gestación de un entorno que podíamos denominar como “la tormenta perfecta” para el entorno empresarial. Ninguna de estas medidas favorece a la empresa. Muy al contrario, suponen cada una de ellas, una gran pérdida de competitividad.

Hay quien puede pensar que estas medidas sólo afectan a las empresas, sin embargo, porque son precisamente las compañías privadas las que deben generar empleo, la evolución hacía el entorno negativo, si no se hace algo, va a afectar a toda la sociedad.

El principal problema de España es el desempleo, que siempre, con independencia del momento económico, dobla la media europea y cuyas consecuencias afectan directamente a los otros dos problemas de nuestro país que son el déficit y la deuda. Por ello en vez de aprobarse medidas contrarias a la empresa, se deben promover acciones destinadas a su apoyo y continuar con la senda de las reformas. El éxito de una sociedad depende en gran medida del que tengan sus empresarios. En España no sobran cuatro millones de personas, lo que faltan son 500.000 empresas, por ello es absolutamente fundamental desarrollar un ecosistema económico que permita fomentar el espíritu emprendedor, apostar por la creación de nuevas empresas y apoyar a las ya existentes, para que se consoliden y crezcan y así creen empleo y generen riqueza para todos.

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