Entrevista a Javier González de Lara, presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía y Málaga

Entrevista a Javier González de Lara, presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía y Málaga, publicada en los diarios del Grupo Joly:

–¿Está Andalucía bien representada a escala nacional?

–No. Andalucía sigue estando subrepresentada desde el punto de vista de responsabilidades públicas y privadas y es un camino a realizar. Son ciclos. Ahora no estamos en el mejor momento pero eso no quiere decir que no recuperemos posiciones. Seguramente de aquí a unos meses el vicepresidente de la CEA Gerardo Cuerva sea presidente de Cepyme. Andalucía tiene que romper muchos estereotipos que sufrimos y son absolutamente injustos.

–¿Habrá alguna vez un presidente de la CEOE andaluz?

–Bueno. Todo se andará. Nadie sabe. Lo importante es que Andalucía, por su tamaño, pueda presumir de un empresariado potente con fuerza económica, aunque todavía tenemos un recorrido importante por hacer.

–Hablaba antes de la ética empresarial. Usted ha reconocido que hay muchos piratas en su sector. ¿Han bajado tras la crisis?

–La codicia es parte de la condición humana en general y aparece en cualquier colectivo, desde los árbitros de fútbol hasta los médicos o los toreros. Siempre hay personas honestas y deshonestas, pero yo me quedo siempre con el lado positivo. La gran mayoría de las personas son cumplidoras y responsables.

–La economía sumergida sigue siendo una losa.

–Es una lacra que no se ha afrontado con rigor en este país. Hemos rozado el 30% de la actividad económica y ahí no están solo los empresarios sino también empleados que se sienten cómodos así porque cobran subsidios o beneficios sociales que el sistema garantista de España les aporta. Es un tema de conciencia social, de hacerle ver a los ciudadanos que solo pueden recibir ayudas los que realmente las necesiten porque estén en una situación de desigualdad. Si toda esa economía sumergida saliera a la luz seguramente reduciríamos 10 puntos la tasa de desempleo.

–¿Qué balance hace de 2018 para la empresa andaluza?

–Ha sido un año complejo, donde el crecimiento ha sido más moderado, pero los pronósticos siguen siendo positivos. Tenemos una economía que crea riqueza y empleo, pero también tenemos amenazas a nivel nacional e internacional.

–Empecemos por las internacionales.

–Hay que ver las consecuencias de la guerra comercial entre EEUU y China, el Brexit o la amenaza arancelaria de EEUU que va contra natura al ser un país tremendamente liberal y que está perjudicando al agroalimentario andaluz.

–En España la incertidumbre no mejora.

–El tema de Cataluña no se ha resuelto. Es un carcinoma que tendrá que tener un tratamiento, no sé si por radioterapia o quimioterapia, pero habrá que actuar. El resto de España tiene una fortaleza que nos la da el monarca cuando en su discurso de Navidad es capaz de hablar de los verdaderos problemas del Estado y los ciudadanos, que son otros y no solo Cataluña. El tema catalán se está extendiendo excesivamente porque hay a quien le interesa que ese conflicto siga condicionando la vida política y social del país. Por otra parte, el gobierno de la nación se encuentra en cierta debilidad y navega en el marco de gobernar a base de decretos leyes y eso deja escaso margen de estabilidad. Los empresarios queremos estabilidad en España y aún no gozamos de ella para que hubiera unas reglas de juego definidas y supiéramos a dónde vamos.

–Póngame un ejemplo.

–El tratamiento fiscal del diésel. Se anunció en junio y sigue sin saberse nada, pese a que afecta a fabricantes, concesionarios, empresas de transporte y compradores. Al final fue solo un globo sonda que ha perjudicado la economía. Es muy importante generar marcos de confianza y eso es no hacer cosas como el anuncio del diésel. Tampoco sabemos si vamos a tener nuevos Presupuestos Generales del Estado, que son la norma más importante en política económica de un país. Todos esos factores son los que justifican que hayamos crecido, pero no lo suficiente. Andalucía en un 2,5% y podríamos haber tenido un año un poco más brillante.

–Usted siempre ha reclamado la necesidad de que se creen 100.000 empresas más en Andalucía. ¿Se darán las condiciones en 2019 para ello?

–Yo creo que sí. Si hay marcos institucionales adecuados, se nos deja trabajar a los empresarios, hay seguridad jurídica y certeza económica los objetivos se pueden cumplir. Pero hace unos días se ha subido un 7% las cotizaciones sociales con un sentido puramente recaudatorio porque ideológico no puede ser. Se está penalizando el talento y se marchan jóvenes al extranjero porque se pone a los empresarios más difícil que contraten a licenciados superiores. Si una empresa, por ejemplo, del PTA quiere contratar a un ingeniero ahora es un 7% más caro hacerlo y el que diga otra cosa se equivoca. La realidad es que se contrata a personas y se les pone en una categoría profesional que no les corresponde. ¿Por qué se hace eso? No se entiende. No forma parte de un diálogo social ni de una negociación. Son medidas improvisadas, a golpe de decreto para ver qué se nos ocurre para el viernes. Hay mucha rumorología, incertidumbre y hace falta más mesura, sensatez y buscar más acuerdos de estado.

–¿Cuántos empleos espera que se generen en 2019 en la región?

–No lo sé, pero es verdad que el desempleo en Andalucía está bajando. Tenemos 900.000 parados, lo que es una cifra muy elevada. Para reducirlo hay que crear más empresas. Pero para eso no basta con que haya un proyecto empresarial y que fluya el crédito –que ya no es el principal problema de las empresas–, sino que el gran problema es la estabilidad institucional para que los inversores nacionales e internacionales pongan sus ojos en España y ahora es un momento estratégico.

–¿Por qué?

–Porque el Brexit va a dar muchas oportunidades al resto de países de la Unión Europea. Irlanda, por ejemplo, está preparada para recibir una fuga de empresas británicas porque tiene unos coeficientes impositivos tan bajos que se está convirtiendo en un paraíso de la inversión. Andalucía, con la buena imagen que tiene en Reino Unido, con su clima y sus infraestructuras, sería un lugar fantástico, pero ¿estamos preparados para poder atraer esas inversiones? Pienso que no y que ni siquiera nos lo hemos planteado. Es algo que se toca de puntillas para no molestar. El principal problema que tenemos es el empleo y habría que hacer un trabajo ingente para reducir esas tasas de paro. El diálogo social no goza últimamente de demasiada atención por parte del Gobierno central y es básico.

–El 95% de los contratos que se firman en Andalucía son temporales. ¿Cómo se acaba con eso?

–El diálogo social es la mejor herramienta para discutirlo. El Gobierno ha decidido subir el salario mínimo, buscando un camino corto para equivocarse cuando precisamente en julio la patronal y los sindicatos acordamos ya una subida del salario mínimo hasta los 1.000 euros en 2020. Para romper la dualidad de los contratos, en lugar de que el Gobierno tome una decisión unilateral hay que hacer más gimnasia en el diálogo social. Los empresarios queremos bajar la temporalidad, pero tiene que haber incentivos a la contratación indefinida. España tiene las cotizaciones sociales ocho puntos por encima de los competidores de la UE. Contratar a un ingeniero en España es mucho más caro que en Alemania o Reino Unido. Hay que bajar los tipos de cotización para la contratación indefinida y, si se quiere, encarecer la contratación temporal. No tiene sentido que el contrato indefinido esté tan penalizado. Por otra parte, es verdad que tenemos un sector económico marcado por la temporalidad como el turismo o el agrario, pero hay fórmulas. No puede ser que la Administración siga engordando y se asfixie a las empresas.

–Los empresarios han dicho que la subida del salario mínimo aprobada por el Gobierno a 900 euros va a perjudicar la creación de empleo. ¿Por qué, si ustedes van en la misma línea?¿No permitiría eso un aumento del consumo?

–Más que el crecimiento del salario mínimo lo que perjudica a la creación de empleo es la inestabilidad. El hecho de que lo que pactas en negociación colectiva luego te lo puedan modificar por decreto. Al final hay gente que dice que no contrata, o que prefiere esperar…

–En cualquier caso, los salarios en Andalucía son de los más bajos de España y Europa. ¿Los subirán en 2019?

–Hay que seguir recuperando el poder adquisitivo perdido por la crisis y, no nos engañemos, ha habido una devaluación del valor de los salarios por la crisis en todas las empresas porque éstas tenían la disyuntiva de desaparecer o intentar mantener la nave a flote. Hay una recuperación de los salarios y eso es una buena noticia para todos porque hay más riqueza e igualdad social. Tiene que ser progresiva. En 2019 negociaremos convenio por convenio como hemos hecho en 2018.

–¿Qué espera del previsible nuevo gobierno de PP y Ciudadanos en Andalucía?

–El documento de 90 medidas que han elaborado PP y Ciudadanos es interesante porque contempla bastantes medidas que los propios empresarios hemos reclamado. Nosotros queremos estabilidad política y que haya un gobierno lo antes posible. De esos puntos, estamos de acuerdo en la apuesta por la agilización administrativa, la simplificación de trámites, la atracción de inversiones, la promoción del sector industrial o el apoyo a los autónomos. Es una música que suena bien y ahora hay que ponerle letra. El acuerdo programático es razonable y sensato, aunque sí echamos en falta que no se habla nada del presupuesto de Andalucía. Los presupuestos se podrían prorrogar, pero si no se prorrogan y son propios mejor.

–Por último, ¿qué le ha parecido la irrupción de Vox?

–Ha sido una sorpresa y es la consecuencia del desencanto de muchos miles de andaluces que no se han visto representados por los partidos mayoritarios. Yo no lo dramatizo. Lo mismo ocurrió con la extrema izquierda, cuando entró Podemos en el congreso español y el parlamento andaluz. Forma parte de fenómenos sociales. La extrema izquierda va moderando su fortaleza y Vox está ahora en un momento de eclosión. Desconozco cuáles son sus propuestas concretas. Espero que las planteen dentro del marco constitucional y tienen todo el derecho porque se han presentado y han sido elegidos democráticamente por 400.000 andaluces que tienen esa visión. Vamos a ver cuál es su posición y sus planteamientos. No creo que haya 400.000 andaluces fascistas como se ha dicho, son personas desencantadas que se han dejado llevar por las emociones. En estas elecciones ha tenido un peso muy importante el valor emocional, con todo el tema de Cataluña, etcétera, y ha habido una mayor abstención de la prevista. Tenemos que ser todos menos dogmáticos y más responsables.

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