Brasil, mercado estratégico para las empresas españolas

Artículo de Joaquím Gay de Montellà publicado en el diario Expansión el 28/04/2017

Como vicepresidente de CEOE y presidente de su Comisión de Relaciones Internacionales he tenido la oportunidad de acompañar al presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, con ocasión de su viaje oficial a Brasil, y de participar en los actos empresariales que hemos coorganizado en la ciudad de Sao Paulo.
En concreto, el pasado 24 de abril, CEOE participó en el I Foro España-Brasil, y al día siguiente, 25 de abril, contribuimos al desarrollo de un Desayuno de Trabajo sobre el estado actual de las negociaciones del Acuerdo de Asociación UE- Mercosur. También coorganizamos activamente el Encuentro Empresarial España-Brasil, que contó con la asistencia de una importante representación empresarial española.
Brasil es para las empresas españolas un destino tradicional de comercio e inversión. La presencia de muchas de nuestras compañías más representativas es ya prolongada en el tiempo.

Es un país que sigue siendo la séptima economía del mundo, y su peso demográfico, con una población de doscientos millones de habitantes, le posiciona como un mercado estratégico para las empresas españolas. Los datos de inversión y el número de filiales españolas establecidas en el país, que abanderan con orgullo y responsabilidad la internacionalización al otro lado del Atlántico, dan buen testimonio de ello.
Sólo en el año 2015, Brasil fue, en términos de inversión acumulada, el tercer destino más importante de las inversiones españolas en el mundo y el primero en Iberoamérica, con una inversión acumulada que se situó en los cuarenta y cinco mil millones de euros. En términos de cifra de negocios, las filiales españolas en Brasil representaron en aquel año el 12,6% sobre el total del conjunto de las filiales españolas radicadas en el exterior, lo que sitúa a Brasil en el tercer puesto mundial y en el primero fuera de la Unión Europea. Estas cifras, avalan, sin duda, la importancia de la presencia empresarial española en la mayor economía de Iberoamérica.

La presencia en sectores clave de la economía brasileña, como son las telecomunicaciones, las finanzas, las infraestructuras, y la energía, entre otros, ponen de manifiesto la firme apuesta por el presente y futuro de este gran país. Hoy en día sería imposible entender la realidad empresarial de Brasil sin la aportación decisiva de las empresas españolas al desarrollo económico del país.

En el I Foro España-Brasil, clausurado por el presidente del Gobierno de España y donde intervinieron numerosas autoridades y empresarios de ambos países, pusimos de manifiesto que el libre comercio es uno de los principales motores del crecimiento de la economía mundial, y del incremento de la renta per cápita en casi todos los países del mundo.
Los avances logrados en los últimos veintisiete años en términos de desarrollo, no se podrían entender sin la contribución decisiva del libre comercio y la inversión extranjera, que han coadyuvado de manera decisiva a la reducción de la pobreza y a la creación de una clase media creciente, próspera y dinámica en muchos países.

La causa de la desigualdad no radica tanto en la apertura de una economía al exterior, sino en un conjunto de otra serie de factores más importantes, como son la estabilidad política, la solidez de las instituciones, la existencia de un marco que permita el desarrollo del sector privado, así como en la existencia de mecanismos eficientes de redistribución de la renta que disminuyan las diferencias sociales, esto es, de unas políticas sociales que respalden al individuo frente a la adversidad.

A tenor de lo expuesto, cualquier tendencia al proteccionismo se me aparece como un argumento reduccionista que no permite apreciar las realidades diversas y cada vez más complejas que deben ser acometidas por los gobiernos. Es necesario, a mi juicio, actuar desde el ámbito público mediante la adopción de políticas y medidas responsables y de largo plazo, que permitan a nuestras sociedades adaptarse a la rápida transformación de los procesos productivos, a garantizar la sostenibilidad de nuestros sistemas de protección social y permitir al conjunto de la sociedad sacar el máximo provecho de la globalización y de la revolución digital.

En un contexto donde el libre comercio está cuestionado y el proteccionismo en auge, los empresarios brasileños y españoles debemos unir nuestra voz en la defensa de un modelo de sociedad abierto y dispuesto al cambio, así como abogar por un comercio libre, inclusivo y basado en reglas compartidas. El actual clima político favorable a las negociaciones en los países de MERCOSUR representa una oportunidad única, que debe ser aprovechada por las partes negociadoras para acelerar las negociaciones y concluir en un plazo razonable un Acuerdo Comercial Unión Europea- Mercosur, que permita reforzar las relaciones económicas y comerciales entre ambos bloques.

Por todo ello, los empresarios españoles manifestamos nuestra profunda satisfacción por los avances logrados en la última ronda de negociación celebrada a finales del mes de marzo en Bruselas, en el que las partes negociadoras han conseguido delimitar en cada uno de los capítulos los textos que serán negociados en las próximas rondas de negociación.

Estamos convencidos de que el buen ritmo de las negociaciones comerciales alcanzado en los últimos meses fructificará en un Acuerdo satisfactorio para todas las partes implicadas si se mantiene el apoyo político y los empresarios prestamos nuestro firme respaldo a un Acuerdo, que reforzaría de manera decisiva la vinculación política y económica entre ambos bloques.

Desde una óptica empresarial, un Acuerdo de esta naturaleza facilitaría el acceso de las PYMES, que representan la columna vertebral de nuestras respectivas economías, a un mercado de setecientos millones de consumidores y fomentaría la competencia leal entre las empresas sobre la base de un conjunto de normas compartidas.

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