Artículo de Íñigo Fernández de Mesa: “El coste del guateque”

Artículo de Íñigo Fernández de Mesa publicado en el suplemento TÚ ECONOMÍA del diario LA RAZÓN:

Una de las principales secuelas de la pasada crisis financiera ha sido un incremento significativo de la deuda pública, que aunque todavía se encuentra en niveles sostenibles, no dejan margen actuación a la política fiscal en momentos de desaceleración económica como el actual. Para garantizar esta sostenibilidad es extremadamente importante que los presupuestos sean creíbles y prudentes en la estimación de los ingresos y en los compromisos de gastos. El proyecto de Presupuestos no cumple estos requisitos.

Estos presupuestos no son los que necesita la economía española En un momento especialmente difícil e incierto de ralentización económica es importante mantener la consolidación presupuestaria y atenuar la desaceleración, lo que resulta incompatible con las fuertes subidas tributarias sobre las empresas las cuales aún no han asimilado los fuertes incrementos de costes laborales derivados de los incrementos del salario mínimo y de las cotizaciones sociales.

Se plantea un aumento significativo de los gastos corrientes estructurales difíciles de revertir en un futuro y al mismo tiempo se produce una importante subida de la presión fiscal, que recae sobre las empresas que son las que invierten y crean empleo, y que aun así no son suficientes para financiar los gastos.

Es rotundamente falso el mito que las grandes empresas españolas pagan un tipo efectivo del impuesto sobre sociedades demasiado bajo, cuando un 0,2% de estas empresas aportan la mitad de la recaudación del impuesto sobre sociedades. Se demoniza con injustificados impuestos a las empresas de más tamaño, que sin duda van a afectar a sus procesos más críticos. Así se entorpece la internacionalización tan necesaria para mantener el ritmo de exportaciones, mediante la reducción de la corrección de la doble imposición internacional. De igual modo, se plantea un tipo mínimo que implicara que estas empresas puedan perder las pocas deducciones ya vigentes como la de Investigación y Desarrollo. Adema este Gobierno es austero en exceso, en las partidas más relacionadas con la competitividad a largo plazo, como la inversión pública, lo que contrasta con la excesiva expansión del gasto público corriente.

Por su parte, en el IRPF volvemos a la política de tipos marginales excesivos que genera escasa recaudación para el nivel distorsión que provoca en los incentivos y en la localización de las empresas multinacionales.

El aumento significativo del impuesto al ahorro, en un contexto de libertad de movimiento de capitales, va a provocar una pérdida de capitales que financie nuestra inversión.

En esta misma línea, se plantea un nuevo impuesto sobre transacciones financieras que aumentará el coste de capital de nuestras empresas cotizadas y reducirá la contratación y liquidez del mercado bursátil español.

Los mercados examinan cada vez en más detalle la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas teniendo en cuenta el déficit, la deuda pública y los compromisos de las pensiones. En el caso español además de una deuda publica cercana al 100% del PIB, tenemos de acuerdo al INE, una deuda pública implícita de pensiones de tres veces el PIB. Por ello, el presupuesto no contribuye a la sostenibilidad a largo plazo de nuestras finanzas en la medida que se sobrecarga al sistema con nuevos aumentos de pensiones que comprometen su sostenibilidad y la equidad intergeneracional. El debate sobre las pensiones debe ser más técnico y menos político.

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