En los últimos años venimos sufriendo un continuo cambio del sistema tributario. Es innegable que la política tributaria incide directamente en el comportamiento y en la toma de decisiones, tanto de las empresas como de los particulares. Resulta indispensable para el crecimiento y la estabilidad de España que los agentes dispongan de una información clara, estable y fiable conforme a la cual adoptar sus decisiones sobre consumo, ahorro e inversión. La proliferación de modificaciones en las normas tributarias contribuye a una complejidad extrema, lo que redunda en un desconocimiento por parte de los agentes de las consecuencias tributarias de las operaciones económicas que realizan.
Una alteración permanente de las bases de nuestro sistema tributario no hace sino fomentar la inseguridad jurídica, la ineficiencia y la deslocalización. Por otra parte, la falta de un marco jurídico estable entorpece la entrada de inversión y capitales en España.
La estabilidad del sistema tributario es fundamental para garantizar la seguridad jurídica, y fomentar el crecimiento y la estabilidad. Por tanto:
- Se deben evitar las modificaciones del sistema tributario realizadas con carácter exclusivo para equilibrar las finanzas públicas: los gastos públicos deben ajustarse a los ingresos y no al contrario.
- Cualquier modificación tributaria debe tener en cuenta todos los efectos económicos que produce, no sólo el impacto recaudatorio.
- Un sistema tributario más claro y estable reduciría substancialmente la litigiosidad.
- Resulta imprescindible controlar a las administraciones territoriales en el ejercicio de sus competencias normativas en el ámbito tributario.
- Los órganos de la Administración deben adoptar criterios interpretativos y de actuación estables para velar por la seguridad jurídica de los ciudadanos y las empresas.
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