14 feb 2020
IPC

La inflación repunta hasta el 1,1% debido a la subida de los precios energéticos y de los alimentos sin elaboración

En enero, la inflación se acelera tres décimas hasta el 1,1%, debido al aumento de los precios de los alimentos sin elaboración y de los productos energéticos, especialmente gasóleo, gasolina y otros combustibles líquidos.

IPC web Septiembre

La inflación subyacente se mantiene muy estable en el 1,0%. De cara a los próximos meses, se espera que la inflación comience a descender a partir de febrero, hasta situarse en tasas en torno al 0,5%, aunque esta evolución estará muy determinada por la volatilidad de los precios del petróleo. En este contexto de inflación muy contenida y donde el diferencial con Europa continúa siendo negativo, esta mejora de la competitividad-precio debería verse acompañada de una mejora de la competitividad-costes y de medidas que impulsen el crecimiento de la productividad de la economía española.

En el mes de enero, la tasa interanual del Índice de Precios de Consumo (IPC) se acelera tres décimas hasta el 1,1%. A pesar de este repunte coyuntural, se puede afirmar que la inflación se mantiene en niveles muy contenidos, lo que confirma la ausencia de presiones inflacionistas en la economía española.

En este sentido, la inflación subyacente también se mantiene muy moderada, registrando la misma tasa interanual que en los cuatro meses anteriores (1,0%). Analizando sus componentes, se observa que todos ellos continúan mostrando incrementos muy moderados. Así, los precios de los servicios disminuyen dos décimas su tasa de variación, hasta el 1,4%, mientras que los alimentos con elaboración, bebidas y tabaco aumentan una décima, hasta el 0,9%, y los precios de los bienes industriales sin productos energéticos aumentan una décima hasta el 0,3%. 

Los precios de los alimentos sin elaboración incrementan seis décimas su tasa de variación y se sitúan en el 3,5%. El pescado fresco y congelado es la rúbrica que presenta una mayor repercusión en esta evolución, ya que sus precios aumentan un 8,2%, aunque también influye en esta subida el mayor incremento de los precios de la carne de porcino, otras carnes y las frutas frescas. 

Los precios energéticos en el mes de enero moderan su ritmo de caída. En concreto, la tasa interanual en este mes de los precios de los productos energéticos ha sido del 0,0%, frente al -2,1% del mes anterior. Ello es debido, especialmente, al aumento de los precios del gasóleo, la gasolina y otros combustibles líquidos, mientras que la electricidad y el gas muestran descensos interanuales significativos.

En cuanto al petróleo, en enero descendió el precio del crudo Brent hasta los 64,4 dólares/barril, un 6,7% inferior al de diciembre, aunque aún se mantuvo un 9,1% superior al de un año atrás. No obstante, el precio ha virado sensiblemente a la baja en las últimas semanas por la menor demanda en China, que es el mayor demandante mundial, y sus medidas para detener la propagación del coronavirus. En los primeros días de febrero ya se ha situado por debajo de los 55 dólares/barril ante el temor a que se resienta el crecimiento del país asiático y sus efectos sobre la economía mundial. Por todo ello, y aunque los países de la OPEP+ están evaluando la posibilidad de introducir recortes adicionales en la producción para contener el descenso del precio del crudo, se espera que el precio del petróleo se mantenga muy contenido los próximos meses.

El Índice de Precios de Consumo Armonizado se situó en el 1,1% en enero, tres décimas más que en diciembre, y el índice promedio de la Unión Económica y Monetaria aumentó una décima hasta el 1,4%, según recoge el indicador avanzado de Eurostat. Así, el diferencial con la zona euro, aunque se recorta ligeramente, acumula quince meses en negativo.

Para los próximos meses se espera una significativa moderación de la inflación, hasta situarse en torno al 0,5%, manteniendo un diferencial negativo con la Zona Euro. En este contexto de mejora de la competitividad-precio, vía moderación de la inflación, esta debería verse acompañada de la contención de otros costes (fiscales, laborales…) y de medidas de política económica que favorezcan el crecimiento de la productividad de la economía española.