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12 may 2017
IPC

El efecto de la Semana Santa eleva la inflación subyacente y la general

El IPC, tras desacelerarse hasta el 2,3% en marzo, ha repuntado hasta el 2,6% en el mes de abril debido al aumento de la inflación subyacente, que se sitúa en el 1,2%, tres décimas más que en el mes anterior. 

Datos del IPC
©Dreamstime

En este incremento de la inflación subyacente en términos interanuales ha sido determinante la celebración de la Semana Santa en el mes de abril frente al año pasado que fue en marzo.  A pesar de esta aceleración, la inflación subyacente continúa mostrando una variación muy moderada, lejos del aumento del IPC general y reflejando una gran estabilidad de precios en el núcleo de la inflación.

Los precios energéticos continúan siendo el principal elemento de presión sobre la inflación. El actual precio del petróleo sigue siendo superior al registrado hace un año, pero el incremento es menor que en los meses anteriores, y en los próximos meses el impacto ya será mucho menor.

Es de esperar que durante los próximos meses la inflación subyacente siga muy contenida, por lo que de mantenerse el precio del petróleo en los niveles actuales, la inflación seguirá desacelerándose de forma gradual a lo largo del ejercicio.

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En el mes de abril, la tasa interanual del Índice de Precios de Consumo (IPC) se sitúa en el 2,6%, tres décimas más que en el mes anterior. Este aumento de la inflación se debe al repunte de la inflación subyacente, que aumenta tres décimas, hasta el 1,2% en términos interanuales. 

La inflación subyacente, a pesar de esta aceleración, continúa mostrando una variación muy moderada, lejos del incremento del IPC general y reflejando una gran estabilidad de precios en el núcleo de la inflación. Dentro de sus componentes, los Servicios son los que registran un mayor incremento, con un 2,1% de variación, un punto por encima del registrado en marzo, debido al efecto del cambio de mes en Semana Santa, que ha dado lugar a un aumento interanual de los precios de los paquetes turísticos y los servicios de alojamiento en abril, frente al descenso que se produjo en abril del año pasado.   Por su parte, los Bienes industriales sin productos energéticos se desaceleran tres décimas hasta el 0,3% y los Alimentos con elaboración, bebidas y tabaco se aceleran una décima hasta el 0,2%.

Los precios de los Alimentos sin elaboración desaceleran nueve décimas, hasta el 3,4% interanual, debido al descenso en abril de los precios de las frutas frescas. A pesar de ello, los alimentos sin elaboración se configuran como el segundo elemento más inflacionista, tras los productos energéticos.

Por su parte, el precio del crudo Brent se situó en 52,3$/barril en abril, ligeramente por encima del precio de marzo, lo que supone un incremento del 27,1% con respecto al precio de abril de 2016. En euros, el aumento fue algo superior, 34,4% interanual. Esta subida de los precios del petróleo se refleja en el incremento de los precios de los carburantes y combustibles, haciendo que los precios energéticos se impongan como el principal elemento inflacionista del índice general, con un avance del 12,0%, e impulsando la inflación muy por encima de la inflación subyacente. En lo transcurrido de mayo, el precio del crudo Brent ha descendido y se sitúa en torno a los 48$/barril de media, lo que de mantenerse implicaría un aumento del 2,5% con respecto al año anterior, que en euros supondría un aumento del 8,2%. Así, para el mes de mayo se puede esperar una aportación de los precios energéticos a la inflación general bastante inferior a la del mes de abril.

Con todo ello, el efecto alcista de los precios del petróleo comienza a minorar y, dado que la inflación subyacente sigue muy contenida y previsiblemente descienda alguna décima en mayo, es previsible que la inflación general se desacelere los próximos meses.

El Índice de Precios de Consumo Armonizado se sitúa en el 2,6% en abril, cinco décimas más que en el mes anterior y, aunque el índice promedio de la Unión Económica y Monetaria también se acelera cuatro décimas hasta el 1,9%, el diferencial positivo aumenta hasta 0,7 puntos porcentuales.

Dado que el diferencial de inflación con la Zona Euro se mantiene positivo, conviene recordar que cualquier deterioro de la competitividad tendrá un efecto en el crecimiento de la economía española. Por ello, se debe continuar con la moderación salarial para seguir consolidando la recuperación gracias a aumentar la competitividad y favorecer la creación de empleo.