El Índice de Precios de Consumo (IPC) registra un incremento en términos interanuales del 1,8% en mayo, tres décimas superior a la tasa del mes de abril. La tasa anual de la inflación subyacente sube tres décimas hasta el 0,2%, situándose de nuevo en valores positivos.
Por otra parte, el IPCA (Índice de Precios de Consumo Armonizado) aumenta dos décimas y se sitúa en el 1,8% en términos interanuales, coincidiendo con el avance publicado por el INE el 28 de mayo. Según el indicador adelantado del IPCA europeo, éste se situará en el 1,6 % en el mes de mayo, por lo que el diferencial de inflación se amplía a dos décimas de punto.
El indicador IPCA-IC (Índice de Precios de Consumo Armonizado a Impuestos Constantes), que analiza la evolución de los precios eliminando el efecto de las subidas de impuestos, registra en el mes de abril un incremento del 1,2% en su tasa de variación, frente al incremento del 1,6% registrado por el IPCA en el mismo mes.
La valoración de estos resultados es la siguiente:
- El incremento con respecto a 2009 de los precios del petróleo continúa presionando al alza el IPC general, mientras que la debilidad de la demanda interna mantiene la inflación subyacente en tasas muy reducidas (0,2%).
- En el mes de mayo el precio del petróleo registró una media de 75,7 dólares/barril, el incremento interanual en dólares fue del 31,9% y en euros, una vez considerado el tipo de cambio, del 43,3%. En lo transcurrido de junio, los precios del petróleo han descendido hasta situarse en el entorno de los 72$/barril, lo que, de mantenerse durante todo el mes, supondría un incremento del entorno del 5% frente al año anterior. En euros, debido a la notable depreciación del tipo de cambio el incremento se elevaría hasta el 22%.
- Este incremento de los precios del petróleo se ha trasladado en menor medida a los productos energéticos (16,4%) y a los carburantes y combustibles (20,9%), que a su vez, han tenido un importante reflejo en el grupo de Transporte (7,9%) y en el de Vivienda (3,8%) por la subida de los suministros, en especial, otros combustibles (que incluye el gasóleo para calefacción) (39,5%).
- Sin embargo, los precios de los alimentos no elaborados (que también se excluyen de la inflación subyacente), continúan registrando un descenso en sus precios en términos interanuales (-0,2%).
- Dentro de los grupos que componen la inflación subyacente, se observa una notable contención de precios de los servicios y bienes industriales no energéticos.
- Dentro de los servicios, destaca la caída en los precios del grupo de ocio y cultura (-1,7%), comunicaciones (-1,2%) y la contención en restaurantes, bares y cafeterías, que se sitúa en el 1,0%.
- A pesar del incremento mensual del 2,0% registrado en el grupo de vestido y calzado por el inicio de la nueva campaña de primavera-verano, en términos interanuales todavía registra un descenso de sus precios (‑0,5%) reflejando el esfuerzo del comercio por adecuarse a la debilidad de la demanda.
- También dentro de los productos que se incluyen en la inflación subyacente destaca el notable incremento registrado por el Tabaco (17%), sin todavía incluir la última subida del mes de junio.
- Los precios de los bienes industriales no energéticos continúan cayendo (-1,1%), aunque a menor ritmo que en meses anteriores, tanto por la situación de la demanda de consumo e inversión como por la necesidad de competir en los mercados internacionales.
- Hasta el mes de abril, las subidas impositivas han contribuido a incrementar la inflación en cuatro décimas de punto.
Conclusiones:
El repunte de la inflación en los últimos meses se debe casi en su totalidad al efecto inflacionista del incremento de los precios del petróleo, tanto por sus efectos directos sobre los productos energéticos como por su traslación a otros componentes del IPC (transporte, vivienda, turismo, bienes industriales...). De no ser por ello, la inflación se situaría en niveles cercanos a cero, tal y como refleja la inflación subyacente.
El diferencial de inflación con la zona euro se torna positivo a pesar de la notable contención de nuestros precios internos, demostrando el mayor impacto que sobre la inflación española tiene el incremento de los precios del petróleo. Este diferencial supone un lastre para nuestra competitividad vía precios.
En los próximos meses, la inflación continuará su tendencia alcista, si bien a un ritmo mucho más moderado, ya que, aunque los precios del petróleo se están conteniendo en las últimas semanas, el incremento en euros, debido a la depreciación de la moneda, todavía es notable.
En la segunda mitad del ejercicio, el impacto de los precios del petróleo sobre la inflación seguiría siendo positivo pero menos intenso (si se mantienen tanto el precio del barril como el tipo de cambio en los niveles actuales). No obstante, en ese momento entrarán en juego otros factores como la subida del IVA prevista a partir de julio.
En definitiva, los empresarios españoles están ajustando sus niveles de precios para adecuarse a la debilidad del consumo. Dado que el sector público también ha anunciado notables recortes en el gasto, es imprescindible que estos esfuerzos se vean acompañados de un ajuste a la baja de los costes y de reformas económicas que puedan estimular la actividad, crear empleo y consolidar la deuda pública.
11 de junio de 2010
