ORIENTACIÓN AL USUARIO

Está usted en:
Consejo de Presidentes de BUSINESSEUROPE

Declaración de Madrid:
Un crecimiento duradero sólo será alcanzable con mayor estabilidad

La recuperación continúa consolidándose a pesar del aumento de la incertidumbre

Los empresarios de toda Europa están realizando numerosos esfuerzos para aumentar su actividad y participar en el repunte global.

BUSINESSEUROPE prevé un crecimiento medio en la Unión Europea de 1,1% para este año y de 1,6% para 2011. Todo ello, debería permitir una estabilización de la tasa de desempleo en la UE en los próximos meses así como la creación de empleo durante el próximo año.

Sin embargo, este momento de recuperación económica es delicado y se encuentra amenazado por el rápido deterioro de las finanzas públicas, el cual se ha convertido en un factor muy importante de desestabilización.

Disciplina y crecimiento deben ir de la mano

El aumento de la deuda pública por parte de los Estados miembros ha aumentado la incertidumbre y está teniendo consecuencias de gran alcance en las decisiones de las empresas europeas en materia de inversión.

Con vistas a devolver la confianza y evitar dejar una carga insostenible a las futuras generaciones, numerosos gobiernos europeos están teniendo que adoptar fuertes, pero al mismo tiempo necesarias, medidas.

La comunidad empresarial piensa firmemente que las consolidaciones fiscales eficaces se apoyan sobre recortes de gastos y una reorientación en las políticas gubernamentales. La experiencia demuestra que un aumento de los impuestos tiene efectos limitados e incluso contraproducentes sobre la sostenibilidad fiscal a medio plazo.

La única manera de aliviar los costes a corto plazo que estas medidas de austeridad conllevan, será mediante su integración dentro de una ambiciosa estrategia europea de crecimiento que permita estimular la adaptabilidad de las empresas, y que apoye la empleabilidad de los trabajadores y la sostenibilidad de nuestros sistemas sociales.

La competitividad global como clave para sacar a Europa de la crisis

Nuestro lema "Apostar por el crecimiento" es claro: los mercados y las instituciones deben reformarse para liberar el potencial de las empresas y que lideren el camino de Europa hacia el fin de las dificultades económicas actuales. En este sentido, BUSINESSEUROPE considera que es posible doblar el potencial de crecimiento de la UE al 2%, como mínimo, a lo largo de los próximos cinco años: este debería ser el principal objetivo de la UE.

Entre los elementos clave para la consecución de dicho objetivo, se han de incluir una mejora en las condiciones para la innovación y el emprendimiento, facilitar el acceso de las empresas a la finaciación y a los mercados internacionales, la aplicación de los principios de flexiguridad y la implementación de una ambiciosa Política Industrial europea.

Se han de emitir recomendaciones concretas a cada Estado miembro sobre las reformas estructurales que necesitan, así como para la puesta en marcha de un mecanismo de aplicación que permita asegurar su cumplimiento.

En tiempos en que las empresas, particularmente en el sector manufacturero, están aún curando sus heridas y preparándose para la recuperación, la competitividad internacional debe constituir una prioridad absoluta.

Esto último debe aplicarse a todas las políticas, incluso a la estrategia de cambio climático y a la agenda de reformas del mercado financiero de la UE, en las cuales se debe evitar la adopción de un enfoque unilateral. Dada la situación actual de las negociaciones internacionales, Europa no debe cambiar su objetivo de reducción de emisiones del 20% y tiene que establecer criterios precisos a la hora de reconsiderar este objetivo en el futuro.

Con respecto a las reformas del mercado financiero, la coordinación a nivel internacional es primordial. Permitir al sector financiero europeo reconstruir una base de capital más sólida, financiar de manera suficiente la economía y asegurar la igualdad de condiciones a nivel mundial para el sector debe ser prioritario. Un aumento impositivo a los bancos no constituye una solución a dichos retos.

La inestabilidad fiscal refleja la indulgencia presente antes de la crisis

La crisis actual de las finanzas públicas es un fracaso colectivo, siendo el resultado de varios años de indulgencia y de una mala gobernanza económica.

Durante demasiado tiempo, los Estados miembros han ido aplazando las reformas necesarias, y en aquellos casos en los que han tenido lugar, éstas han sido insuficientes, ignorando abiertamente las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Esto no puede volver a ocurrir. Se deben aplicar estrictamente las normas.

Por otro lado, estos fracasos del pasado suponen, a día de hoy, un alto coste para la sociedad: la moneda única ha perdido confianza, las primas de riesgo están aumentando en la mayoría de los mercados de capital y las intervenciones de los gobiernos y bancos centrales han sido explotadas al máximo.

La comunidad empresarial tiene un mensaje claro: el euro es un pilar fundamental de la integración europea y ha traído consigo innumerables ventajas para las empresas y los ciudadanos en nuestro continente. Su estabilidad y su credibilidad es de máxima importancia para todos los miembros de BUSINESSEUROPE.

Una nueva cultura de estabilidad para el euro

El euro es un bien común, y como tal, necesita de solidaridad y cohesión entre los distintos países que componen la Zona Euro. Sin embargo, esta solidaridad sólo puede mantenerse si un mayor sentido de la responsabilidad y disciplina es compartido por todos y cada uno de sus miembros; al mismo tiempo éstos actúan como una unidad frente en las reformas.

Así, desde BUSINESSEUROPE se pide tratar con urgencia y dar prioridad absoluta al actual debate sobre la gobernanza en la Zona Euro. En este sentido, durante los próximos meses se deberán tomar decisiones clave basadas en los errores del pasado, sin que las mismas requieran modificar el Tratado de Lisboa.

Estas decisiones deben ser aprobadas antes del otoño e implementadas antes del principio de 2011. En concreto, para todos aquellos países que comparten la moneda única BUSINESSEUROPE recomienda:

  • Debates anticipados del Eurogrupo sobre las orientaciones de los presupuestos nacionales, una vigilancia más amplia de las políticas económicas y acciones robustas para, en primer lugar, evitar que estos desequilibrios se sigan desarrollando.
  • Un sistema de sanciones graduales en caso de incumplimientos repetidos. Esto, debería empezar con depósitos obligatorios sin intereses por parte de aquellos países que no consigan un fortalecimiento a tiempo, hasta una suspensión provisional o permanente de los fondos proporcionados por la UE para aquello que no cumplan las normas.
  • Una transposición en la legislación nacional de las normas relativas a la deuda y el déficit, y reformas de las instituciones fiscales locales y regionales. Todo ello contribuiría enormemente a la devolución de la confianza en los compromisos fiscales sin que ningún cambio institucional sea necesario a nivel europeo.

A medio plazo, BUSINESSEUROPE opina que se debería dotar a la Zona Euro de un sistema permanente de resolución de crisis. Éste debería sobre todo incluir un mecanismo que permita una reestructuración de la deuda pública y un procedimiento por defecto que se activaría como último recurso. Estas decisiones deberían asegurar la estabilidad financiera manteniendo la independencia total del Banco Central Europeo (BCE).

Dada la importancia del euro para el correcto funcionamiento de la economía mundial y el sistema financiero internacional, la credibilidad y la independencia del BCE es primordial para la comunidad empresarial europea en general.

Los presidentes de las organizaciones miembros de BUSINESSEUROPE respaldan ampliamente las medidas de carácter urgente que se han adoptado durante los últimos meses. Sin embargo, Europa se encuentra en una encrucijada y debe enfrentarse a una decisión muy sencilla: reformas o declive.

BUSINESSEUROPE insta al Consejo Europeo a tomar las medidas adecuadas con carácter de urgencia con vistas a reforzar el proceso de integración europeo.

Se necesita una orientación clara por parte de los líderes europeos, así como un compromiso para proteger los logros históricos conseguidos a través del Mercado Único y la moneda única.


11 de junio de 2010