Plan Digital 2020: un gran proyecto de futuro

Artículo de Julio Linares en Expansión.

La digitalización es el proceso transformador transversal más relevante del momento actual, siendo imparable, irreversible y afectándonos a todos sin excepción.

Es consecuencia del uso intenso que ya se hace de las tecnologías digitales, cuyas perspectivas de evolución siguen siendo muy prometedoras. Al ser tecnologías de propósito general su impacto será tan grande como, en su día, lo fue la máquina de vapor o la electricidad. Por eso, se puede hablar de Revolución Digital. Pero incluso los más escépticos al respecto, seguro que aceptarán tres principios: todo lo que se pueda digitalizar se digitalizará, todo lo que se pueda conectar se conectará y todo lo que se pueda analizar se analizará.

Estos principios nos conducen a una Sociedad digital, hiperconectada e inteligente. La adaptación a este nuevo entorno es variado, aunque afecta a los ciudadanos, a las empresas, a las Administraciones y a todo tipo de instituciones.

Todos debemos colaborar, contribuir y comprometernos con la digitalización y tenemos que hacer todo lo posible para situarla en un lugar prioritario en la agenda política, económica y social.
Precisamente, por todo ello, en la CEOE se ha desarrollado el Plan Digital 2020 que pretende sensibilizar sobre la urgencia de abordar la digitalización con un planteamiento muy transversal, proponiendo activar más de 230 medidas relacionadas con los pilares básicos de la digitalización, que son la educación, la innovación y el emprendimiento, con la transformación digital de las Administraciones Públicas y de los principales sectores productivos, y con el fortalecimiento de la participación ciudadana y con la sostenibilidad.

El Plan parte del principio de que no se puede avanzar sin dinamizar digitalmente la educación, para que la oferta se acomode a la demanda de talento digital, y para evitar seguir formando para un mundo que ya no existe y que cambia muy rápido. Asimismo, no se progresará suficientemente sin lograr que la inversión en I+D alcance el 3% del PIB, y sin tener en consideración que las tecnologías digitales son especialmente asequibles para los emprendedores y para el trabajo en grupos pequeños.

El Plan contempla la relevancia de las Administraciones Públicas, a todos los niveles, por sus responsabilidades legislativas, por su influencia al orientar direcciones y marcar prioridades, por su capacidad de compra y por sus interrelaciones con todos los agentes, pudiendo obtener multitud de beneficios tangibles mediante su propia digitalización.

Obviamente, el Plan pone el énfasis en la digitalización de todos los sectores productivos en las relaciones de sus empresas con clientes, empleados y proveedores, fomentando el uso inteligente de los flujos inagotables de datos y de información que genera la digitalización. De forma más detallada se proponen medidas de digitalización para 9 sectores concretos y para el ámbito de las PYMES.

El Plan también contempla todas las actuaciones necesarias para garantizar la inclusión digital de todos los ciudadanos, evitando las brechas digitales, y para reforzar su confianza digital, respetando la privacidad, ofreciendo seguridad y fomentando la transparencia.

Todo ello, bajo la premisa de que se debe y se puede realizar un uso responsable de las nuevas tecnologías para favorecer un desarrollo económico y social sostenible.

Este amplio Plan se sintetiza en la propuesta de un acuerdo de Estado para la Digitalización que se materializaría en seis ejes fundamentales:

I. Reforzamiento de la capacidad de coordinación transversal en un órgano gubernativo de rango adecuado.

II. Creación de una Comisión en el Congreso de los Diputados, que controle su progreso y asegure la existencia de los recursos y del marco legislativo adecuado.

III. Estrecha coordinación con los correspondientes planes europeos, con vocación de liderazgo.

IV. Refuerzo del diálogo social, iniciando un debate sobre el futuro del trabajo y el trabajo futuro.

V. Apoyo a la ejecución de las estrategias y propuestas contempladas en el Plan, incluyendo macro-proyectos tractores transversales.

VI. Campaña de comunicación, interna y externa, para crear sentido de urgencia.

El Plan, cuyo horizonte es el año 2020, persigue un incremento de la digitalización de España de más de un 10%, pasando nuestro país de la posición 35 a la 20 en el índice global NRI y de la 14 a la 10 en el índice europeo DESI. Esta mejora de la posición de España en digitalización supondría un 3.2% de incremento del PIB y una creación de 250.000 nuevos empleos anualmente.

Para conseguir estos objetivos, de tanta transcendencia para nuestro país y para nuestro futuro, es necesaria una ejecución rigurosa del Plan, evitar la polarización y la eventual existencia de sectores rezagados, la potenciación de la inversión intangible sobre el total de inversión y la necesidad de compartir el nivel de urgencia y elevar el nivel de atención entre las prioridades estratégicas.

Todos, sin excepción, necesitamos digitalizarnos más y con más intensidad. La digitalización es absolutamente necesaria e imprescindible pero, además, es una magnífica oportunidad para plantear un gran proyecto de futuro.

Para crear ese proyecto de fututo tenemos que esforzarnos para evitar que las exigentes demandas del corto plazo nos impidan ver más lejos. Tenemos que encontrar el punto de equilibrio entre satisfacer las necesidades inmediatas sin dejar de planificar el futuro, para sensibilizar, orientar y estimular a la sociedad, mediante un Plan consensuado, compartido y apoyado por todos los agentes implicados, construido sobre la hipótesis de que con la digitalización todos nos jugamos mucho. Nos jugamos nuestra competitividad, el crecimiento económico, la generación de empleo de calidad, la sostenibilidad de los servicios sociales, la reducción de las desigualdades, el progreso social y la calidad de vida. En definitiva, nos jugamos lograr una sociedad más justa en un mundo mejor.

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