Nuestros socios británicos

Artículo de Juan Rosell publicado en Expansión 12 de julio

La visita de Estado de Sus Majestades los Reyes entre el 11 y el 14 de julio a Reino Unido se realiza en un contexto marcado por el buen momento que están atravesando las relaciones bilaterales y la salida de Reino Unido de la Unión Europea, un proyecto que ambas naciones han compartido en los últimos cuatro décadas y que ha desempeñado un papel fundamental en el estrechamiento de la relaciones bilaterales entre ambos países.

La fuerte vinculación económica entre Reino Unido y España representa un claro exponente de alto grado de compenetración económica alcanzado entre dos naciones europeas como resultado de la creación y progresiva integración del mercado único europeo que garantiza la libertad de circulación bienes, servicios, capitales y personas en un espacio económico común, así como la existencia de un conjunto de reglas y estándares compartidos dentro la Unión Europea. Los datos de inversión, comercio y turismo evidencian de manera clara el fuerte grado de vinculación económica entre ambos países.

Desde un punto de vista inversor, las empresas españolas han situado a Reino Unido en el primer puesto del ranking de países receptores de la inversión directa acumulada española, que en 2015 superó los 82.000 millones de euros (18,9% del stock de las inversiones directas emitidas al exterior), debido, sobre todo, al fuerte dinamismo inversor de las empresas españolas de finanzas, telecomunicaciones, energía, concesiones de infraestructuras o moda, por mencionar sólo algunos ejemplos relevantes.

Esta tendencia positiva ha seguido, a tenor de los datos de los que disponemos, a lo largo de 2016 y durante el primer trimestre de 2017, periodo en el que Reino Unido volvió a ser el máximo receptor en términos de flujo de inversión bruta directa, al situarse por encina de los 9.450 millones de euros. Reino Unido fue en 2015 el segundo mayor inversor en nuestro país, tras Estados Unidos, con un stock de inversión directa en torno a 42.620 millones de euros (el 12,8% de la inversión directa extranjera en nuestro país), así como el cuarto emisor en términos de flujo de inversión bruta en 2016 y en el primer trimestre de 2017, con un montante total de 2.135 millones de euros.

Por lo que al comercio bilateral de bienes se refiere, éste ha experimentado en los últimos años, sobre todo en relación con las exportaciones españolas, un notable impulso hasta superar el año pasado un volumen de 30.300 millones de euros, lo que sitúa a Reino Unido como nuestro cuarto cliente (19.153 millones de euros) y séptimo proveedor (11.184 millones) más importante. Asimismo, Reino Unido es el primer mercado emisor de turistas a España, con un número total de visitantes que se situó cerca de los 17 millones, lo que equivalió a un 12,3% sobre el número total de extranjeros que visitaron nuestro país el año pasado.

Integración económica
Pero además de este factor, España cuenta con la mayor comunidad de residentes británicos en la Unión Europea, con 297.000 residentes registrados, cifra que podría situarse en torno a 500.000 ciudadanos británicos si incluimos a los no inscritos en los padrones municipales. Dado el elevado nivel de integración económica entre ambos países de acuerdo con las cifras que acabo de exponer, hemos de afrontar la salida de Reino Unido de la Unión Europea de una forma constructiva y pragmática a ambos lados del canal de la Mancha. El objetivo debe ser asegurar un proceso de desacoplamiento ordenado y gradual, que garantice la seguridad jurídica y la previsibilidad a los empresarios españoles.

Sin embargo, la flexibilidad requerida para que las consecuencias de la separación de Reino Unido de la Unión Europea resulten lo menos traumáticas posibles para las empresas españolas no debe en ningún caso socavar la unidad entre los 27 Estados miembros de la Unión Europea, ni paralizar el proceso de integración política y económica.

En CEOE estamos convencidos de que la prosperidad económica de España y la competitividad de sus empresas continúan estando ligadas al proceso de integración de la Unión Europea y a su capacidad de actuar como un actor relevante en la escena global.

Desde esta perspectiva, y aun siendo conscientes de la complejidad de las negociaciones para la desconexión de Reino Unido, es imprescindible apostar por la integridad del mercado interior europeo, al que van destinadas más del 60% de nuestras exportaciones, así como la indivisibilidad de sus cuatro libertades fundamentales.

Una apuesta por la que igualmente abogan nuestras organizaciones homólogas en el marco de la Confederación Europea de Empresas, BusinessEurope, y que, a nuestro juicio, ha de complementarse con una serie de principios clave con el fin de alcanzar, más pronto que tarde, un acuerdo equilibrado de retirada que abra paso a la negociación del marco sólido de relaciones futuras.

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