El papel de los sindicatos

Artículo de Juan Rosell en EXPANSION.

El pasado fin de semana se produjo un acontecimiento relevante en el mundo de las relaciones laborales en España con la celebración del 42 º Congreso de la Unión General de Trabajadores. Cándido Méndez dejaba la secretaria general del sindicato y los delegados elegían a José María Álvarez. El evento fue aprovechado para que se multiplicaran los análisis sobre el momento del sindicalismo en España. En algunos casos, se ha hablado del rumbo que han de tomar las organizaciones sindicales para afrontar los cambios que se están produciendo en los modelos productivos. En la mayoría de los análisis se han vertido críticas muy duras a los sindicatos sobre su trayectoria y la capacidad de sus dirigentes para afrontar los desafíos que se atisban en los próximos años. Por eso creo que es necesario volver a hablar de la importancia y del papel que juegan los sindicatos, así como las organizaciones empresariales; es decir, los interlocutores sociales. Y voy a comenzar con tres reflexiones:

En primer lugar, el origen moderno de los actuales interlocutores sociales se encuentra en el mismo momento que los partidos políticos, así como otras organizaciones económicas y sociales, que nacen con la Constitución de 1978. En aquellos años de la mitad de la década de los setenta existe una gran voluntad de consenso, de responsabilidad y de compromiso por parte de todos. En segundo lugar, los padres de la Constitución decidieron que hubiera una referencia a los interlocutores sociales en el artículo 7 de la Constitución, dentro del Título Preliminar, en lo que el recientemente desaparecido Luis Díez-Picazo denominó Pórtico de la Constitución. Situar a estas organizaciones después de los partidos políticos muestra claramente su fundamental papel constitucional, y por tanto, en el propio funcionamiento democrático. Y, en tercer lugar, en este período de más de cuarenta años el número de acuerdos bipartitos, sólo entre interlocutores sociales, o tripartitos, junto al Gobierno, es demasiado largo como para ser citado. Y esto sólo si se computan los acuerdos de ámbito nacional, porque si se incluyen todos los que se han suscrito en cada una de las comunidades autónomas el número supera el millar.

Este papel estratégico de los interlocutores sociales se demuestra claramente cuando se enuncian las diversas iniciativas durante 2015. Por lo que se refiere al diálogo social bipartito, tras largas e intensas negociaciones el 8 de junio se suscribió por CEOE, Cepyme, CCOO y UGT el IIIer Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva 2015, 2016 y 2017. Su carácter de recomendación a los negociadores de convenios hace que sea una figura excepcional en el conjunto de la Unión Europea, admirada por los países de nuestro entorno como he tenido ocasión de comprobar en múltiples reuniones con empresarios europeos.

Formación profesional

En el diálogo social tripartito entre el Gobierno y los interlocutores sociales han tenido lugar diversas reuniones sobre las distintas materias. En empleo y formación, cabe destacar el programa de acción conjunto para la mejora de la atención a parados de larga duración y la reforma del modelo de Formación Profesional para el Empleo. Mientras que en negociación colectiva se ha trabajado en el mapa de esta negociación, así como en el protocolo para mejorar la información de convenios colectivos que la Administración facilita a los interlocutores sociales y modificaciones en el trámite de registro de las denuncias de los convenios en Regcon (Registro de Acuerdos Colectivos).

En relación a la igualdad cabe destacar el Plan
Especial de Igualdad en el Ámbito Laboral y contra la Discriminación Salarial 2015-2016. En el ámbito de la Seguridad Social, la propuesta relativa al complemento de maternidad en las pensiones contributivas, remitida a la Comisión no permanente del Pacto de Toledo. Y en Sanidad y Dependencia, tanto la Estrategia de Integración Sociosanitaria, como la revisión del Sistema de Dependencia. Finalmente, en un tema tan importante como es la prevención de riesgos laborales, cuya norma fundamental cumplió 20 años, se firmó la Nueva Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2014-2020 y su Primer Plan de Acción 2015-2016. Sin embargo, este resultado no sería real si no se tienen en cuenta los varios miles de convenios colectivos que se están negociando diariamente en diversos niveles, nacionales, autonómicos, provinciales o de empresa; acuerdos que regulan condiciones de trabajo o, simplemente, permiten que se puedan aplicar medidas para el mejor funcionamiento del mercado laboral en España.

Es fundamental dar a estos acuerdos el valor que tienen, pero no sólo por su función de regular las condición es diarias de las empresas y los trabajadores en España, lo que supone que en muchas ocasiones se evite el conflicto, sino por una circunstancia que, por obvia, se olvida. Los acuerdos son el resultado de un proceso negociador, de manera que los interlocutores sociales son uno de los pocos sujetos que llevan durante todo el período democrático hablando entre ellos, intercambiando ideas, renunciando a sus posiciones con un único objetivo: llegar a acuerdos. Ciertamente, no ha habido, ni hay, procesos negociadores tan intensos y responsables como los que se dan cada día en los diversos sectores económicos o empresas. Ahora bien, teniendo en cuenta el valor estratégico de los convenios colectivos, los interlocutores sociales somos conscientes de la necesidad de seguir avanzando en la modernización de la negociación colectiva para que estos acuerdos puedan servir de marco regulador de las relaciones laborales diarias en España.

Con todo esto, y estando seguro que existen muchas cosas por mejorar, los interlocutores sociales en España, siendo conscientes del papel que nos otorgó la Constitución de 1978, de los resultados que ha tenido durante este período la negociación colectiva –por ejemplo, en cuanto a la reducción de manera muy significativa del número de horas perdidas por huelgas con los consiguientes ahorros –y de nuestro compromiso con el futuro, estamos trabajando para conseguir que el mercado de trabajo pueda ser lo suficientemente eficiente y competitivo para lograr como objetivo fundamental en estos momentos: la creación de empleo.

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